lunes, 23 de noviembre de 2020

movimiento San Isidro



La llamada siempre fue a pensar pero sin hacer sinapsis, lo que, obviamente, es imposible. Ergo: nunca ha querido que pensemos, sino que almacenemos bits de información y que luego, ante el estímulo apropiado, las devolvamos. Ahora que las redes permiten sinapsis quasi espontáneas y aleatorias, el esfuerzo mayor del administrador de la red es evitar que las sinapsis ocurran intencionalmente enfocadas. La formación de consensos en Cuba, sin la mediación del estado, o de sus organizaciones políticas, siempre fue vigilada, cubierta de sospecha, o reprimida. Esa fue la causa principal de la postrimera entrada de los cubanos al mundo de internet. En su papel de iglesia medieval o de poder colonial, nuestros protohombres, superpadres, nos intentaban mantener encapsulados, esgrimiendo justificaciones economicistas o de justicia: internet para nadie si no puede ser para todos. Por supuesto, con el matiz elitista que este Todos y Nadies siempre adquiere en el discurso del poder. Ellos son Nadie, el astuto Odiseo que engaña al pueblo, gigante poderoso y ciego. Así, Nadie tenía internet antes que Todo, como mismo tuvo Resonancia Magnetica antes el CIMEQ que los hospitales de mayor volumen asistencial de Cuba. Es fácil observar en la manera en que se asedia a las voces disonantes más recientes, dónde se pone el énfasis. Se les impide salir de sus casas, se les arrebatan los teléfonos, se les «corta» la internet. Se saca a la palestra a un «guerrero cubano» que puede decir consuetudinariamente, con menos empaque y matizado de detalles sórdidos, lo que antes llegaba un día, como última opción, al noticiero. Las acusaciones son las mismas: asalariado, mercenario, etc, como si el hipertrofiado aparato de vigilancia no se alimentara también de las remesas, de la jugosa productividad de los cubanos en el extranjero. Ahora que sabemos que son empresas militares las que manejan todas esas finanzas, el nexo de la seguridad del estado con la mafia cubano-americana, es mucho más claro. Ahora mismo, un grupo de cubanos, que se parece tanto a la Cuba actual como se le parecen las policías chusmas, los segurosos machangos, los aduaneros cínicos; un grupo de gente que llevan tatuajes o no, que hablan con aspavientos o no, que expresan grandes ideas o no, que tienen toda la razón o solo una parte, decide ejercer su derecho de discrepar, de conectarse, de actuar coordinadamente, de querer mostrarlo, con el valor para todo esto a sabiendas de a dónde pueden conducir esos actos en las últimas décadas de rebalsamiento de la historia cubana; con la inocencia y la fe -y la inteligencia y la determinación- necesarias para intentar derrotar cualquier destino manifiesto. Entonces, nuestras cabezas parlantes que en público invitan a pensar, herederos plenipotenciarios del ideario martiano, guardianes del espíritu rebelde de Fidel y el Che, se alarman ante dichos insurrectos de la comuna de San Isidro, y en privado maquinan para quitarles la voz a esas neuronas de abrazos abiertos que han logrado identificarse con códigos de amistad, de sociabilidad, de rebeldía artística, de inconformidad militante. Las cabezas parlantes cuchichean sus órdenes, enfocadas a transmutar las esencias en formas apedreables, desoibles, silenciables, empiezan a cercenar las dendritas, a reventarles los axones….




II

¿Cómo se protesta correctamente contra el que no quiere que protestes , contra el que posee todos los medios para amplificar una protesta y lograr un impacto, contra el que te impide salir del anonimato de lo posible y entrar en el ruedo de lo probable? ¿Cómo se justifica tanto escrúpulo y fariseísmo intelectual, tanta piedad por la forma, cuando se le ha caído a mandarriazos a los contenidos, a las esencias? Nada de lo que sucede en San Isidro es nuevo. Ahora es solo más visible. Cuántos mártires de la Revolución, violentos y decididos en sus convicción, fueron desechados desde la cómoda corrección burguesa? ¿A cuántos bandoleros veneramos, cuantos nombres de narcisistas, ególatras, indecentes, forman los panteones de héroes de cualquier nación del mundo? Gente martirizada anónimamente en Cuba sobra, cuando nadie veía nada ni se atrevía a decir nada, aún infatuada con la gloria por venir, gente que locas en su soledad decían lo que había de venir y vino por la reiteración eficaz del abuso del poder, tratando de rebelarse contra ella, jamás encarceladas por motivos políticos, sino por cualquier desacato, transgresión, circunstancia, que permitieras ponerlos tras las rejas, o chantaje, presión, zozobra, que permitiera ponerlos camino al exilio. En San Isidro hay que celebrar que son jóvenes, que no vienen de ninguna de las asociaciones políticas opositoras tradicionales, que son diversos, cultos y vulgares y a la vez, correctos y desenfrenados, que reclaman esencias, no una postura política en particular, ni una estrategia ideológica o de gobierno mágica, pues su unidad, su credo, es que se rebelan, se reviran, se levantan, se arrojan, contra el dominador, contra el abusador, contra el poderoso aparato de represión, contra el dueño de los diálogos y las soluciones y la expresiones. El movimiento San Isidro es eso, una apertura de ajedrez, piezas que se lanzan al ruedo con la alta disposición de ser prontamente sacrificadas, iniciadoras de un juego que lleva mucho tiempo detenido. Que rinda sus mejores posibilidades, no depende de ellos, depende de todos nosotros.


miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿llegó la reunificación?-post en elaboración

 

en torno a la reunificacion monetaria, recuerdo claramente cuando empezo a anunciarse. El paso de los anos me ha confirmado en la idea que entrevi en aquel entonces. Mas importante que el imperativo economico para una reunificacion, ha sido el trasfondo "ideologico" en torno a aquel. Cuando se pregono la reunificacion inicialmente, se le de dieron visos de panacea, quizas por ignorancia, quizas maquiavelicamente. Se levanto una falsa esperanza, pero esperanza al fin, y para la mayoria neofita en asuntos financieros, por demas acostumbrada al fidelismo milagrero, el dia cero seria un salto casi tan conduntente como la zafra de los diez millones. O porque se dieron cuenta en las altas esferas, escuchando voces sabias, de que no iba a ser asi, o porque se dieron cuenta escuchando a sus interiores diablitos acobardados de que el tanganazo de la decepcion no podrian resolverlo con confituras eslavas o venezolanas, empezo otra campana sobre lo dificil y complejo que resultaria el proceso de reunificacion. Empezo sotto voce a colarse la informacion sobre las consecuencias que dejaria la anunciada panacea para un sector, mayoritario y pobre: en el mejor de los casos solo seria un placebo, nada cambiaria, pero sin despejar la duda si no resultaria en realidad un veneno. Creo que tras bambalinas se armaria un corre corre, acelerando el proceso de "exprimicion" del magro juguito del cuc y el cup para que rindiera todo el usd posible, antes de que llegara el dia de la simbiosis. La doble moneda es un mecanismo idoneo para el robo a dos manos, para el lavado de ganancias, asi que los vivarachos del poder y los cucacarachos que medran a su sombra, aceleraron los trapiches apercibidos de que ya estaba anunciado el fin de la gallinita de los huevos de papel. Quizas el anuncio, y luego la contencion solo sirvio para eso, para avisarle a los aviesos avisados. Han sido seis anos, apuntalados por el intento de normalizacion auspiciado por San Lazaro, en que el cuc exprimido acabo perdiendo todo su valor. Ya la gente tomo nocion de que nada cambiara en lo inmediato y quizas mediato con la reunificacion, asi que han vuelto los anuncios del dia 0, justo en el preciso momento en que el 0 se ha vuelto realidad, ya caso no hay nada que reunificar, pues solo nada puede reunificarse con la nada. Pero siempre la idea de un cambio, en un lugar estatico, es algo noticeable no?

totalitarismos

Creo que totalitarismo es siempre un concepto postrimero, se aplica cabalmente a posteriori, luego que un determinado poder realiza el arco en que inicialmente se empodera un movimiento de masas, un grupo, un "pueblo", contra/en contra de determinada clase, circunstancia histórica, otros poderes/"pueblos", para luego volverse sobre los mismos que inicialmente han sido empoderados, en un proceso de extracción última/extrema de energía, ambiciosa disposición hacia la expansión continua que es característica de cualquier poder. Así ocurre la autofagocitosis/apoptosis, o la implosión luego de extenuante fisión. El caso hitleriano ha sido el caso extremo, en que el arco se interrumpe, debido a la intensidad temporoespacial de la expansión, generadora de una potente reacción de aliados, antes de que dicho poder llegase al apogeo pleno de la expansión en que comenzaría paulatinamente el cambio de foco hacia-contra los mismos individuos que lo constituyeron, ello como parte del curso natural de soltar amarras, de la tendencia al facilismo, de la rebelión continua del poder contra cualquier ralentizante fricción. De más estará decir que dentro de la onda expansiva de cada poder, surgirá otra que intentará ponerle coto, que también busca poder/agencia. Y es contra esta que el poder en expansión inicia su recesión. Esta vuelta sobre sí mismo es lo que completa el arco totalitario, total, en que la búsqueda/ofrecimiento de felicidad se vuelve miserable para los individuos, al inicio unos pocos, pero en exponencial contagio. Sin los resortes de control del ejercicio del poder, llámense virtudes humanas, democracia, prensa libre, periodos acotados para el ejercicio de las funciones, espacios internacionales de concertación, etc, el poder emancipado recorrerá ese arco. Algunas de las características enumeradas en el artículo, cuando son avistadas tempranamente, inmediatamente activan los resortes de las profecías, y comienzan los señalamientos de que tal o mascual movimiento o partido o personas, terminará en un regimen totalitario. Pero la realización, la comprensión, de que la profecía totalitaria se está cumpliendo, de que los individuos al interior del proceso han trabajado afanosamente sin saberlo para su autocumplimiento, se demorará en llegar. Esa brutal verdad que genera decepción, desilusión, desesperanza, vergüenza, hasta arrepentimiento en muchos, solo empieza a asomar la cabeza cuando el poder, hambriento, comienza a mostrar su cara feroz a cualquiera que intente ponerle freno, cuando a empiezan a resentirse los medios que se utilizan para el pregonado fin, cuando los seres humanos comprenden que el poder los ha mediatizado a ellos, y que dejando de ser sujetos, son solo objetos cuyo fin, como carbones encendidos, es alimentar la caldera de una supernova que no explotará dejando un rastro de luz, sino un agujero negro.

lunes, 17 de agosto de 2020

los desterrados

Una patria es un aprendizaje

una patria es como un oficio

cambiar de patria es cambiar de oficio

nosotros fuimos más allá

cambiamos de patria y oficio a la vez

y aun así

no queríamos no pudimos

cambiar de nosotros

—otra vez reunidos en la experiencia

de cuerpos/hábitos/mentes,

países mutuos, parajes cómplices,

hallando belleza a pesar de todo

—de todo lo ausente y todo lo presente—

encadenados a la roca del tiempo

en la única tierra prometida.


viernes, 14 de agosto de 2020

monstruos de feria

https://jovencuba.com/2020/08/13/fidel-subjetividad/

Creo que el patrón que sigue este artículo podría también aplicarse a análisis sobre Hitler, Gerardo Machado, Duvalier, a todos los “buenos hombres hasta un día” en que matan, o roban, o maltratan a sus hijos, y así continuar haciendo la vista gorda a todas las caídas, las decadencias, los derrumbamientos, la frustración, los fracasos –no solo de un momento, en una tarea, sino de una utopía, de un ideal multigeneracional– con el propósito de resaltar la cualidad singular, feriable, de los déspotas. Como dijo el filósofo pesimista, “Fracasar en la vida, esto se olvida con demasiada frecuencia, no es tan fácil: se precisa una larga tradición, un largo entrenamiento, el trabajo de varias generaciones”. Y ahí estuvo el comandante, con su predecesor Batista, educando al menos a tres generaciones de cubanos en cómo convertir los reveses en victorias. Lo que reprocho es que se haya estado tan cerca de instaurar ese ideal y que el hubris narcisista nos empujase a una sima más profunda que no permite parir siquiera una nueva revolución, luego de decenios de adoctrinamiento en que se deslegitimó la lucha verdadera con la "luchita", y la justicia con el igualitarismo, y el pensamiento y su expresión valiente con el terror al enemigo y la construida infalibilidad unánime desde/para el liderazgo. Me parece cómplice usar lindas frases en el artículo como “ninguna estructura fue capaz de sujetar(lo)”, en vez de decir que se defecó estentóreamente en cada estructura que creó, lapsos enormes sin reunirse siquiera el consejo de estado, moviendo sus edecanes y aguantapalanganas desde el grupo de apoyo a los ministerios, a los boquirrubios desde soldados rasos a empresas por las que pasaba la sobrevivencia del país.
A la mente me viene un fragmento de Martí: “Y si a los españoles, por ser españoles, los ataco, mi padre saldría de la tumba, y me diría: parricida. Pero el mal gobierno, la opresión, la ignorancia en que vivimos, la miseria moral a que se nos condena, esto ¡padre mío! no eres tú, eso no es España, sino otro país; eso es infamia y abominación, y dondequiera que lo encontraras lo has de acabar.”
En el Tao Te King ya alguien enunció: Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo origen, aunque distinto nombre. En su Balada de la Cárcel de Reading Oscar Wilde testificó: Cada hombre mata lo que ama. Marcos en su Evangelio recoge: El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado.
En el artículo, como igual hizo la figura cuyo onomástico se pretende recordar, se olvida que hacer el bien un día no exime de la responsabilidad de hacer el bien (y hacer las cosas bien) todos los días. Si habría habido absolución hasta el punto en que nos arrimaron a la luz, habrá condena desde el punto en que nos devolvieron la sombra. La Historia y las historias están llenas de nombres, de gente que de eso necesita, y nosotros los repetimos, como hijos de esas historias. Apenas estamos saliendo de los siglos de la fuerza y la abominación y el oscurantismo, en que el tamaño de una espada ha bastado para convertirse en lección en las aulas. Siglos vendrán, en que terminaremos por aprender que hasta allá habremos llegado no gracias a esos, sino a pesar de ellos.

Y a propósito de las palabras finales, donde se avizora que la solución sería quizás la multiplicación del déspota, algo aplaudido por varios de los comentaristas ...

(cito a Rosa in extenso, pues estoy de acuerdo con su visión crítica del capitalismo, el 16 agosto 2020 a las 2:14 PM en LJC "Sin embargo, en cuanto al asunto de la sociedad actual y su desarrollo, me parece realmente odioso, increíble e insoportable el estado actual en que viven millones de seres humanos en este planeta. No los veo a todos, pero sí a una parte de ellos que no es la peor, por suerte. Sin embargo, me duele a diario ver a esas personas sumidas en la pobreza, tratar de sobrevivir luchando contra el medio a toda costa, desesperados y también desesperanzados. Ya saben que ellos, sus hijos y sus nietos y toda su descendencia tendrán que seguir así per saecula saeculorum. Si por un solo momento tuviera el poder de eliminar esa pobreza de un plumazo, lo haría sin pensar en nada más, y diría “después se verá”. Creo que eso hizo Fidel a su llegada al poder y solo eso, a mi juicio, le da un lugar en los altares. Entonces, realmente me dan pena los análisis que no toman en cuenta esto por muy letrados que sean. Algunos hablan de “sistema fracasado” ¿creen acaso que el sistema cubano es más fracasado que uno que mantiene a un elevado porcentaje de personas en la total o parcial (da igual) pobreza, desesperación y desesperanza?, ¿creen que es más fracasado que un sistema donde los ricos (que nadan en dinero, por cierto) cuando ven a una persona (y son cientos o quizás miles) arriesgando su vida para vender algo entre las filas de autos, miran para otro lado? Puede que hoy, diga que es igual de fracasado, pero no más. Además, ¿acaso podemos librar de toda culpa al enemigo que nos hostiga desde el primer día?, ¿creen que un país así de hostigado puede decidir libremente qué hacer?, ¿puede estar fijándose en cuánto funcionan o no funcionan las “instituciones” ?, ¿acaso hay espacio para hacerlo con objetividad? ¿Es que ese enemigo ha dejado de existir? No, hoy está en su peor y más agresiva fase.
Lo estamos viviendo en Latinoamérica, cualquier intento de mejorar un “poquito” la vida de los ciudadanos, esos de los que hablo antes, es vilmente castigado por cualquier medio no importa cuán deshonesto, corrupto o salvaje sea. ¿Tenemos esperanza acaso los latinoamericanos? A veces pienso que otro Fidel haría falta en algunos lugares. No digo que la actual sociedad cubana está en sus mejores tiempos, por supuesto que no, desafortunadamente hasta podría decir que está en los peores. También me duele la miseria en mi país; aunque tiene ciertas características diferentes, es también miseria. Tenemos que mejorar ese estado a toda costa, pero no olvidando o minimizando muchas verdades objetivas y concretas.(..) Ojalá (..) podamos, a pesar de todo, construir una sociedad realmente mejor para todos. Sin copiar a esas sociedades donde reina la “libertad” y la “felicidad” solo para unos pocos. ¿Fidel multiplicado? Quizás por ahí va la solución.")

...pues repito que mi dolor es el de la esperanza malbaratada, casi un pueblo unánime confiando, dispuesto a sacrificios, agradecidos por la transformación que se obro en él. Para llegar al punto en que esa bondad, esa voluntad del pueblo, empieza a obrar contra el pueblo mismo. Siempre imagino una familia como representación del dilema de cuba, que no es único en la historia, sino repetido, y bien condensado en adagios "de buenas intenciones esta preñado el camino del infierno", "aquellas aguas trajeron estos lodos" "cuando el infierno son los demás el paraíso no es uno mismo" "el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado". El caso de esa familia, es que tuvo un padre y una madre entregados, sabios, protectores, durante la infancia de ese hijo, pero el hijo crece y llega a adolescente, y el padre y la madre siguen tomando todas las decisiones, interviniendo en todos los asuntos, limitando las posibilidades de aprendizaje y desarrollo del hijo, y el hijo es adulto y los padres siguen siendo cada vez el eje, lo importante de la familia, ellos son la familia, el hijo es solo un comodín que les permite ser familia más allá de matrimonio, no puede mudarse de la casa, todo el tiempo depende del salario del padre y la madre, ellos median en todas sus interacciones. A esta altura de la historia de esa familia, el que fue niño feliz ya es un adulto infeliz e incapaz, que se resiente de sus padres, y aquí podrían redactarse otra vez la carta de kafka al padre o el cuento Amor filial de un parricida, de Proust. En la progresión del conflicto los padres dejan de ser buenos a los ojos del hijo y a los ojos externos, y los padres, lejos de ser recordados como garantes de una infancia feliz pasan a ser rencorosa memoria de una posibilidad de vida destruida. Podría estar de acuerdo con un fidel multiplicado si no fuera simultanea dicha replicación, si un nuevo fidel apareciera para relevar al fidel que empieza a envejecer y se obsesiona con prolongar el triunfo de sus visiones, decisiones y razones a pesar de la transformación de las circunstancias. Claro, de estos fideles secuenciales me preocuparía los métodos que emplearían para destronar al anterior, dudas no me caben de que fidel habría sido su más inveterado opositor, pero el exceso de beligerancia en la personalidad de cualesquiera de estos clones hace más que previsible una inestabilidad cíclica bien agotadora para la historia de ese experimento de país. Si aparecieron juntos todos los fideles multiplicados en el mismo país, sería un gran desastre, sin dudas pelearían entre ellos por monopolizar la atención y la conducción de la acción, cada uno convencido de la preponderancia de sus brillantes ideas sobre las de los otros, o por el contrario, cada clon lograría obsesionar a algún otro de la camada con alguna de sus ideas, uno con el pastoreo racional Voisin, otro con la zeolita, otro con la moringa, otro con la biotecnología, otro con la revolución energética, otro con la voluntad hidráulica, otro con la impagable deuda externa, etc..ad infinitum, y así cada cubano tendría que ser abanderado de infinitos proyectos, o cada cubano especializarse en un fidel-proyecto a la vez hasta la extenuación. Una vez escuche a alguien decir que, si las ideas del budismo sobre la reencarnación fuesen ciertas, pues le gustaría que fidel reencarnara como fidel, que volviera al sansara con su mismo nombre y aspecto, para poder reconocerlo rápidamente, y que apenas lo reconociese, pues mudarse a otro país. Era por supuesto una broma, pero que encierra una cuestión filosófica profunda, la de si ya el fin está encerrado, contenido en el principio, la de si, como dicen los viejos, todo está escrito, la de si, como en el cuento árabe sobre aquel que trata de burlar la muerte, un destino acaece ineluctablemente, no importa el devaneo de las circunstancias, pues cualquier acción resultará en una sumatoria vectorial que conducirá a su impostergable consecución. Usted dice que se ve tentada de decir "después se verá", el problema sería cuándo se verá, si a los diez o las veinte o a los sesenta o a los cien años, y además que cantidad de mal es equiparable a qué cantidad de bien. De otro modo se dice "el fin justifica los medios", pero cuál es el fin? cuáles medios?.

martes, 11 de agosto de 2020

pusilanimidad

Un discurso, un sistema, una sociedad donde lo que se deslegitima es la lucha, la lucha verdadera. Pues está prohibido luchar por una causa que vaya más allá de la sobrevivencia y la aventura personal, más aún dar pasos que conduzcan a luchar de manera colectiva, grupal, desde un movimiento, una concertación o un partido, por una apuesta distinta de futuro (distinta en fines, premisas o maneras) . Esa osadía solo pueden tenerla los enemigos, y automáticamente te convertirá en mercenario a los ojos del poder y bajo el dictamen de su ley.
Como está prohibido cambiar la realidad desde “abajo”, y solo es lícito seguir órdenes, campañas, movilizaciones, iniciativas, convocatorias, desde “arriba”, pues le hemos cambiado el significado a las palabras, de común acuerdo plebeyos y poder. En la calle, en los barrios, tras las paredes de Cuba, se lucha, el cubano dentro de sí mismo lucha, el “sistema” lucha, somos luchadores, cada uno solo, blandiendo la nueva acepción de la palabra, darwinismo lexical, contra los demás, contra el compatriota, en una lucha que es de todos contra todos y contra uno mismo también. Luchar es propina y es soborno, es hurtar y acaparar, es prostituirse y traficar, es cohechar y transigir. Luchar implica ahora, en su nueva esencia, entregarse, capitular, hacer lo que no se debe o no se quiere, hacer lo que no se ama. Ya luchar no es enarbolar un ideal, un acto noble de afirmación del ser, sino entregarse a un vicio, en un ejercicio falaz de albedrío frente a la contingencia estructural, cuando el individuo cree que no puede, ni osa, intentar resquebrajar la estructura. En esta diseminada concepción de lucha no se reacciona contra esencias sino a formas, a manifestaciones; se ha abdicado de la capacidad humana para lo elevado, lo general, lo primordial, lo trascendente, para entronizar lo particular, lo concreto, lo inmanente, lo casuístico. Si bien esta nueva lucha sigue siendo aparentemente un acto transicional para llegar a otro estado más favorable, ahora, además, es un acto transaccional, pues ha dejado de considerarse como un valor en sí mismo para conferírsele valor solo por su rendimiento inmediato en términos egocéntricos, onfalopáticos. La nueva acepción de luchar no ha sido más que una rendición capitalizable, calculada. El cubano lucha por dinero. Es un mercenarismo. Esta es la noria, aquí está la trampa donde las palabras terminan por abracarnos, donde el poder se sale otra vez con la suya y con la tuya. La voz omnipresente del régimen incrimina a todos los que luchan por Cuba sin un certificado oficial. La palabra mutó, los verdaderos mercenarios del día a día dicen que “luchan”. Quienes se oponen a la estructura que ha creado un pueblo de “luchadores” orgullosos de serlo, porque creen en otra posibilidad de realización y belleza, en otra manera de conquistar el futuro, en distinta estrategia para ser consecuentes con lo que ha legado la Historia, son llamados mercenarios por reclamar para sí el derecho a usar la vieja acepción de la palabra lucha, por atreverse a decir que luchan, por atreverse a luchar en verdad.
Algún día será, otra vez, como en esas piñaseras de cuando niño, en que el otro ganó, y te tiene abracado, y si te atreves a seguir moviéndote, te pega más, y ya eso deja de ser bronca y se convierte en abuso, y los que están alrededor, achuchando, mirando, divirtiéndose, de pronto dejan de verle sentido a la cosa, pues lo que los apasionaba era la lucha precisamente, y ahora se apiadan de ti y le gritan al guapetón que te deje, se ponen de tu parte porque, además, no pueden evitar admirar tu espíritu que no claudica e insiste en levantarse aún con la boca rota. Y luego de ese día, no será más piedad, sino que la admiración poco a poco abrirá el resquicio al respeto, a la comprensión, a la simpatía, a la confraternidad, a la cooperación. Pero todavía no. Luchar sigue siendo la otra cosa, repetida hasta el cansancio, cansancio que es el triunfo de quien le arrebató el significado a la palabra lucha. Ahora el otro todavía es un abusador, y te sigue dando y dando puño contra el suelo cada vez que te mueves o que intentas levantarte, y los que miran también te agreden, o son unos pusilánimes, que solo se atreverán a corear la victoria del abusador, nunca a identificarse con la víctima, por miedo a convertirse en víctimas ellos también de ese ser rabioso que solo quiere tener acólitos, súbditos, y que es capaz de amenazar incluso a los inocentes, familia, amigos, con tal de humillar y asustar aún más al que está en suelo, a los que están mirando… o a los que simplemente no miran, porque ya saben que eso no es una pelea, sino el acto de uno solo, donde todo está trucado de antemano (como dijo Prévert en su poema del combate contra el ángel). Y así, el peleador del piso también está solo, siempre ha estado solo. Condenado al ostracismo o al destierro. Aunque en ambos casos, dichos castigos, ostracismo y destierro, dichas palabras para designarlos, también designan otra cosa, al carecer del apropiado ideal de civilidad precedente, pues también este ideal, esta palabra, ha sido castrada. En consecuencia, el castigo que sobreviene al que está en el piso, al destruido pero jamás derrotado según el axioma heminwayano, ese castigo es algo más parecido a la jaula en la plaza pública del medioevo, porque lleva escarnio, movimientos vigilados a perpetuidad, ya que la culpa por haber luchado en la vieja y verdadera acepción de la palabra, que es siempre resistir al abusador, plantarle mente y cuerpo a la injusticia, ni expira ni se expía. Lo mismo en la isla que lejos de ella (en Miami especialmente) se ha construido una gran jaula en la mente colectiva de quienes habitan Cuba, una picota, una pasarela, a donde todavía se arrojan huevos, improperios, consignas, golpes. Por eso la mayoría aun volteamos la cara, nos alejamos de la palestra, apartamos, cómplices, nuestras vidas de esa pelea sucia. Por eso cambiamos el significado a las palabras, "luchando" cuando aceptamos que toda lucha que no esté al servicio de los poderosos “iluminados” está deslegitimada, llamando "enemigo", "mercenario", "contrarrevolucionario", "hipercrítico" a los que como preclaros doctores han predicho y denunciado el advenimiento de la decadencia de un pueblo, de un ideal de Patria, quitándoles con saña el mérito de auténticos luchadores, contingentemente desventurados. Y por eso, creyendo que nos salvamos frente al espejo, nos proclamamos luchadores nosotros, solo que a la manera de encantadas historias medievales, como solitarios héroes medievales, cada cual por su parte enfrentado contra las siete cabezas de un dragón que a cada mandoble se multiplican, tardos en comprender que la lucha en verdad comienza cuando nos atrevamos a arremeter todos juntos contra el podrido corazón.