martes, 22 de diciembre de 2020

carlos el desconocido-inconcluso

¿Por qué preocuparme por alguien que no conozco? 
Anoche me desperté a las dos de la mañana preocupado por él. Se llama Carlos Manuel Álvarez, y aunque si bien no lo conozco, siento que lo intuyo, lo adivino, lo creo. Creo que hay varias explicaciones para esa posibilidad de conocimiento de un desconocido. 
La primera: que quizás no somos tan diferentes, como no lo son de mí mis amigos, para quienes escribo esto, con la esperanza de que lo lean, sobre todo aquellos que desde las distancias de espacio, tiempo y circunstancias de la vida, parecen más alejados, aunque la memoria por eso también sea más pródiga con ellos. Y no solo la esperanza de que me lean a merced de tanta separada existencia que se ha ido metiendo en los intersticios del grupo que formábamos, sino que me lean especialmente con aquellos ojos donde yo podía encontrar cualquier necesaria pregunta e imprescindible respuesta, sino que me comprendan en la voz de aquel que yo era, que con ustedes y por ustedes, fui. ¿Cuánto diferentes podríamos ser de aquellos que una vez fuimos, amigos, siempre empotrados en el mismo milímetro del mapa galáctico, fluyendo en las mismas cuadrículas del almanaque, creciendo bajo los mismos cintillos de los periódicos y señales de televisión, páginas en los libros, comidas en los platos, urgencias en los cuerpos, modales en el corazón? Por eso pienso que tampoco es tan diferente de nosotros Carlos Manuel. Él también es de un pueblo de Cuba y por eso tal vez le dijeron guajiro o “palestino” en La Habana, también estudió en un IPVCE y por eso lo veían en su barrio como el “quemao”, además leía mucho y por eso tuvo fama de “polilla”. Y seguramente no se quedaba callado y por eso lo etiquetaron como “contestón”. Y quería ser periodista, poeta, escritor, actor y por eso fue un “loco”. Hasta que lo logró. La bella locura de las palabras ciertas, de las palabras que preñan y engendran y crecen. Solamente por ese logro, raro, el de soñar algo y poder hacerlo, como quien soñó hacerse doctor o abogado o barman o trovador, merece respeto. En todo eso él y ustedes se parecen, amigos míos.

Hay otra segunda explicación para esa sensación de cercanía con Carlos Manuel. Y es que lo he leído. Hace años vengo leyéndolo. Sin recomendación, sin una fe previa, inmerso en el ruido de los cientos de párrafos que deben cruzarme los ojos cada día. Hasta que poco a poco, como en un coro una voz, la suya se me hizo distinta, y empecé a buscarla, a perseguirla. A veces me molestaba lo que decía, pero ya para siempre estaba convencido del valor de su escritura, de su autenticidad. Y luego pues, más allá de la forma, empecé a ver un pensamiento, un generador de ideas, alguien con la capacidad de darle vueltas a las cosas para presentarlas como si fueran nuevas, de dar el salto sobre multiplicaciones y sumas hasta la potenciación infinita de parir, crear. Por mucho que alguien se oculte al escribir, hay en el buen periodista y en el buen escritor un grado de nudismo superior al de cualquier profesión. Los temas que se escogen y los que se descartan, el ángulo desde donde se presentan, los análisis, las denuncias, sirven de confesión, revelan una pasión. Y la pasión es como el plumaje de un individuo, lo que lo hace volar, lo que lo envuelve y da belleza. Sobre su pasión, eso al menos, y no es poco, lo sé, lo aprendí, leyendo a Carlos Manuel: su pasión por escribir, por la literatura, por algunos deportes. Ustedes, amigos míos, que también saben de mi pasión, siempre me han dado la posibilidad de recomendarles autores y lecturas. Por eso ahora, otra vez, les recomiendo con fervor leer a Carlos Manuel, y aclaro que ese fervor no nace de las circunstancias actuales en que, a él, por morbosidad de esas circunstancias, lo han vuelto una figura impúdica más que pública.

Y aquí entronca la tercera explicación posible. Yo siento que dadas las mismas circunstancias, no me quedaría alternativa que reaccionar como él. Para poder seguir siendo el que ustedes creen que alguna vez fui. Para poder seguir mirándolos con aquellos ojos a aquellas mismas miradas donde me dibujaban alguien cierto y distinto. 

Las posibles razones son bien sencillas. El miedo a que lo que se desencadene sera peor que lo que se tiene. O la indiferencia absoluta. O el aferramiento a tener razón, 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

pobres gentes

Hay gente que no puede cambiar como piensa porque no está dispuesta a cambiar como vive. Que alguna vez defendió la justicia para terminar defendiendo al juez. Que empezó admirando a los líderes de una revolución para terminar amando los cargos. Que se entrega a una revolución para convertirse en gendarme contra revoluciones futuras. Eso tiene nombre: se le puede llamar oportunismo, se le puede llamar mediocridad, se le puede llamar pusilanimidad, se le puede llamar cobardía o traición. Pero esa gente prefiere hablar de su madurez, su responsabilidad, su compromiso, su incondicionalidad, porque aunque una vez defendieron un camino para otros, ahora creen que el camino es solo de ellos.

la libra en pie

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

movimiento San Isidro



La llamada siempre fue a pensar pero sin hacer sinapsis, lo que, obviamente, es imposible. Ergo: nunca ha querido que pensemos, sino que almacenemos bits de información y que luego, ante el estímulo apropiado, las devolvamos. Ahora que las redes permiten sinapsis quasi espontáneas y aleatorias, el esfuerzo mayor del administrador de la red es evitar que las sinapsis ocurran intencionalmente enfocadas. La formación de consensos en Cuba, sin la mediación del estado, o de sus organizaciones políticas, siempre fue vigilada, cubierta de sospecha, o reprimida. Esa fue la causa principal de la postrimera entrada de los cubanos al mundo de internet. En su papel de iglesia medieval o de poder colonial, nuestros protohombres, superpadres, nos intentaban mantener encapsulados, esgrimiendo justificaciones economicistas o de justicia: internet para nadie si no puede ser para todos. Por supuesto, con el matiz elitista que este Todos y Nadies siempre adquiere en el discurso del poder. Ellos son Nadie, el astuto Odiseo que engaña al pueblo, gigante poderoso y ciego. Así, Nadie tenía internet antes que Todo, como mismo tuvo Resonancia Magnetica antes el CIMEQ que los hospitales de mayor volumen asistencial de Cuba. Es fácil observar en la manera en que se asedia a las voces disonantes más recientes, dónde se pone el énfasis. Se les impide salir de sus casas, se les arrebatan los teléfonos, se les «corta» la internet. Se saca a la palestra a un «guerrero cubano» que puede decir consuetudinariamente, con menos empaque y matizado de detalles sórdidos, lo que antes llegaba un día, como última opción, al noticiero. Las acusaciones son las mismas: asalariado, mercenario, etc, como si el hipertrofiado aparato de vigilancia no se alimentara también de las remesas, de la jugosa productividad de los cubanos en el extranjero. Ahora que sabemos que son empresas militares las que manejan todas esas finanzas, el nexo de la seguridad del estado con la mafia cubano-americana, es mucho más claro. Ahora mismo, un grupo de cubanos, que se parece tanto a la Cuba actual como se le parecen las policías chusmas, los segurosos machangos, los aduaneros cínicos; un grupo de gente que llevan tatuajes o no, que hablan con aspavientos o no, que expresan grandes ideas o no, que tienen toda la razón o solo una parte, decide ejercer su derecho de discrepar, de conectarse, de actuar coordinadamente, de querer mostrarlo, con el valor para todo esto a sabiendas de a dónde pueden conducir esos actos en las últimas décadas de rebalsamiento de la historia cubana; con la inocencia y la fe -y la inteligencia y la determinación- necesarias para intentar derrotar cualquier destino manifiesto. Entonces, nuestras cabezas parlantes que en público invitan a pensar, herederos plenipotenciarios del ideario martiano, guardianes del espíritu rebelde de Fidel y el Che, se alarman ante dichos insurrectos de la comuna de San Isidro, y en privado maquinan para quitarles la voz a esas neuronas de abrazos abiertos que han logrado identificarse con códigos de amistad, de sociabilidad, de rebeldía artística, de inconformidad militante. Las cabezas parlantes cuchichean sus órdenes, enfocadas a transmutar las esencias en formas apedreables, desoibles, silenciables, empiezan a cercenar las dendritas, a reventarles los axones….




II

¿Cómo se protesta correctamente contra el que no quiere que protestes , contra el que posee todos los medios para amplificar una protesta y lograr un impacto, contra el que te impide salir del anonimato de lo posible y entrar en el ruedo de lo probable? ¿Cómo se justifica tanto escrúpulo y fariseísmo intelectual, tanta piedad por la forma, cuando se le ha caído a mandarriazos a los contenidos, a las esencias? Nada de lo que sucede en San Isidro es nuevo. Ahora es solo más visible. Cuántos mártires de la Revolución, violentos y decididos en sus convicción, fueron desechados desde la cómoda corrección burguesa? ¿A cuántos bandoleros veneramos, cuantos nombres de narcisistas, ególatras, indecentes, forman los panteones de héroes de cualquier nación del mundo? Gente martirizada anónimamente en Cuba sobra, cuando nadie veía nada ni se atrevía a decir nada, aún infatuada con la gloria por venir, gente que locas en su soledad decían lo que había de venir y vino por la reiteración eficaz del abuso del poder, tratando de rebelarse contra ella, jamás encarceladas por motivos políticos, sino por cualquier desacato, transgresión, circunstancia, que permitieras ponerlos tras las rejas, o chantaje, presión, zozobra, que permitiera ponerlos camino al exilio. En San Isidro hay que celebrar que son jóvenes, que no vienen de ninguna de las asociaciones políticas opositoras tradicionales, que son diversos, cultos y vulgares y a la vez, correctos y desenfrenados, que reclaman esencias, no una postura política en particular, ni una estrategia ideológica o de gobierno mágica, pues su unidad, su credo, es que se rebelan, se reviran, se levantan, se arrojan, contra el dominador, contra el abusador, contra el poderoso aparato de represión, contra el dueño de los diálogos y las soluciones y la expresiones. El movimiento San Isidro es eso, una apertura de ajedrez, piezas que se lanzan al ruedo con la alta disposición de ser prontamente sacrificadas, iniciadoras de un juego que lleva mucho tiempo detenido. Que rinda sus mejores posibilidades, no depende de ellos, depende de todos nosotros.


miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿llegó la reunificación?-post en elaboración

 

en torno a la reunificacion monetaria, recuerdo claramente cuando empezo a anunciarse. El paso de los anos me ha confirmado en la idea que entrevi en aquel entonces. Mas importante que el imperativo economico para una reunificacion, ha sido el trasfondo "ideologico" en torno a aquel. Cuando se pregono la reunificacion inicialmente, se le de dieron visos de panacea, quizas por ignorancia, quizas maquiavelicamente. Se levanto una falsa esperanza, pero esperanza al fin, y para la mayoria neofita en asuntos financieros, por demas acostumbrada al fidelismo milagrero, el dia cero seria un salto casi tan conduntente como la zafra de los diez millones. O porque se dieron cuenta en las altas esferas, escuchando voces sabias, de que no iba a ser asi, o porque se dieron cuenta escuchando a sus interiores diablitos acobardados de que el tanganazo de la decepcion no podrian resolverlo con confituras eslavas o venezolanas, empezo otra campana sobre lo dificil y complejo que resultaria el proceso de reunificacion. Empezo sotto voce a colarse la informacion sobre las consecuencias que dejaria la anunciada panacea para un sector, mayoritario y pobre: en el mejor de los casos solo seria un placebo, nada cambiaria, pero sin despejar la duda si no resultaria en realidad un veneno. Creo que tras bambalinas se armaria un corre corre, acelerando el proceso de "exprimicion" del magro juguito del cuc y el cup para que rindiera todo el usd posible, antes de que llegara el dia de la simbiosis. La doble moneda es un mecanismo idoneo para el robo a dos manos, para el lavado de ganancias, asi que los vivarachos del poder y los cucacarachos que medran a su sombra, aceleraron los trapiches apercibidos de que ya estaba anunciado el fin de la gallinita de los huevos de papel. Quizas el anuncio, y luego la contencion solo sirvio para eso, para avisarle a los aviesos avisados. Han sido seis anos, apuntalados por el intento de normalizacion auspiciado por San Lazaro, en que el cuc exprimido acabo perdiendo todo su valor. Ya la gente tomo nocion de que nada cambiara en lo inmediato y quizas mediato con la reunificacion, asi que han vuelto los anuncios del dia 0, justo en el preciso momento en que el 0 se ha vuelto realidad, ya caso no hay nada que reunificar, pues solo nada puede reunificarse con la nada. Pero siempre la idea de un cambio, en un lugar estatico, es algo noticeable no?

totalitarismos

Creo que totalitarismo es siempre un concepto postrimero, se aplica cabalmente a posteriori, luego que un determinado poder realiza el arco en que inicialmente se empodera un movimiento de masas, un grupo, un "pueblo", contra/en contra de determinada clase, circunstancia histórica, otros poderes/"pueblos", para luego volverse sobre los mismos que inicialmente han sido empoderados, en un proceso de extracción última/extrema de energía, ambiciosa disposición hacia la expansión continua que es característica de cualquier poder. Así ocurre la autofagocitosis/apoptosis, o la implosión luego de extenuante fisión. El caso hitleriano ha sido el caso extremo, en que el arco se interrumpe, debido a la intensidad temporoespacial de la expansión, generadora de una potente reacción de aliados, antes de que dicho poder llegase al apogeo pleno de la expansión en que comenzaría paulatinamente el cambio de foco hacia-contra los mismos individuos que lo constituyeron, ello como parte del curso natural de soltar amarras, de la tendencia al facilismo, de la rebelión continua del poder contra cualquier ralentizante fricción. De más estará decir que dentro de la onda expansiva de cada poder, surgirá otra que intentará ponerle coto, que también busca poder/agencia. Y es contra esta que el poder en expansión inicia su recesión. Esta vuelta sobre sí mismo es lo que completa el arco totalitario, total, en que la búsqueda/ofrecimiento de felicidad se vuelve miserable para los individuos, al inicio unos pocos, pero en exponencial contagio. Sin los resortes de control del ejercicio del poder, llámense virtudes humanas, democracia, prensa libre, periodos acotados para el ejercicio de las funciones, espacios internacionales de concertación, etc, el poder emancipado recorrerá ese arco. Algunas de las características enumeradas en el artículo, cuando son avistadas tempranamente, inmediatamente activan los resortes de las profecías, y comienzan los señalamientos de que tal o mascual movimiento o partido o personas, terminará en un regimen totalitario. Pero la realización, la comprensión, de que la profecía totalitaria se está cumpliendo, de que los individuos al interior del proceso han trabajado afanosamente sin saberlo para su autocumplimiento, se demorará en llegar. Esa brutal verdad que genera decepción, desilusión, desesperanza, vergüenza, hasta arrepentimiento en muchos, solo empieza a asomar la cabeza cuando el poder, hambriento, comienza a mostrar su cara feroz a cualquiera que intente ponerle freno, cuando a empiezan a resentirse los medios que se utilizan para el pregonado fin, cuando los seres humanos comprenden que el poder los ha mediatizado a ellos, y que dejando de ser sujetos, son solo objetos cuyo fin, como carbones encendidos, es alimentar la caldera de una supernova que no explotará dejando un rastro de luz, sino un agujero negro.