jueves, 27 de febrero de 2020
de palo pa rumba
Distingo, casi repartidas en porciones idénticas, tanta puerilidad como mala intención en las opiniones que se vierten sobre el campo ideopolítico norteamericano, por parte de algunos desde ambas orillas cubanas. Para unos Sanders es más de lo mismo, pues no atacará la esencia del sistema que encarna el infierno en la tierna. Lula, Cristina, Evo, AMLO, solo por citar paradigmas recientes, no recibieron nunca ese tipo de juicio esencialista, fueron vistos y recibidos como pasos adelante en la historia de sus pueblos y de la izquierda mundial, si es que dicha entelequia existe. Fidel Castro siempre fue adalid de la doctrina que decía que un demócrata era lo mismo que un republicano en relación con Cuba, pero ahi está la historia para demostrar cuan equivocado es dicho enfoque, entre otras cosas porque bajo la misma óptica que invalida la distinción que hacen de sí mismos los sujetos dentro un fenómeno subordinándola a una categorización externa, desde otro lugar, desde otra época, desde otra cultura, o desde otro grupo, funcionan los atavismos que dictan que todos los negros son iguales, todos los latinos son iguales, todos lo cubanos son iguales, todos los socialismos son iguales… ad infinitum. El socialismo o el comunismo en ninguna parte va a surgir de sopetón, de «un palo». Por la misma razón que ni la gallina ni el huevo estuvieron completos uno primero que el otro. Unos por conveniencia, otros por connivencia y otros por deficiencia se han quedado anclados en un antinorteamericanismo, pensando que eso equivale al antimperialismo martiano. Para una gran mayoría de quienes viven en ese país, este les parece, como mínimo, de lo mejorcito que le puede pasar a alguien en el planeta Tierra. Podrá ser una ilusión, inculcada por los monopolios mediáticos, pero de eso podríamos también se acusados los cubanos, ¿no?. Entonces, si eso piensan, cuál estado de sincronización social, cuál profunda conmoción de la conciencia grupal, habría de llevarlos a saltar de «palo pa rumba», siguiendo el ejemplo de los rusos, de los chinos, o de los cubanos. Según parece, estos cambios catárticos no los impulsa el desarrollo, sino la asimetría. La Revolución cubana, y ya sabemos también que el Génesis no ha de tomarse al pie de la letra, no se hizo en 7 días. Batista se fue en una noche, a Fidel le tomó ocho días llegar a La Habana, tres años declarar el carácter socialista de la Revolución, 17 instituir una nueva constitución, cerca de 25 años para empezar a rectificar errores, 55 para declarar que la Revolución podía implosionar, y nunca logró ver baños limpios en las terminales ni el cese de la emigración de cubanos por causas… ¿económicas, verdad? Por supuesto, este mismo cronograma de cambios podría extrapolarse a EEUU, con un pequeño factor de ajuste que permita calcular con mayor exactitud el tiempo que les tomaría a ellos llegar al estadio superior al capitalismo. Habría que multiplicar el tiempo que nos tomó a nosotros por su población factorizada al PIB percápita (lo que significaría una aceleración), pero dividido entre el tiempo de mandato presidencial promedio elevado a la diferencia de curules entre partidos ( lo cual significaría un retardo). Estimo que a ellos podría tomarles cerca de 30 a 40 años. Eso si, debido a que se trata de problemas complejos, no ocurre una singularidad que los llevase a una guerra interna, o a lanzarse a otra guerra mundial. A los mismos que les da igual Sander u Obama que Trump, y solo quieren sentarse a las puertas hasta ver pasar el cadáver de su enemigo, toda la Historia les ha de parecer un cuento inacabado, el cual no vale la pena estudiarse hasta que no se escuche la fanfarria del final.
miércoles, 5 de febrero de 2020
lección de silencio
Por mi abuela Bienve.
Calladita, callada, fabricando el silencio.
Porque las palabras no se pueden recoger. Porque las palabras sacan palabras. Porque las palabras crecen en sordina. Porque las palabras son pegajosas y uno pasará después mucho tiempo para desprenderlas. Porque lo más importante que se tiene para decir son el amor y el dolor, y a ninguno de los dos bastan las palabras. Y porque en el silencio cabe cualquier palabra, y una vez que pones una palabra, levantas una cerca. Y poco a poco vas enjaulando al silencio entre rejas de palabras. Al silencio, la más libre de todas las criaturas, la más imposible de todas las sustancias. Solo cuando escribes respetas al silencio y obedeces a las palabras. No importa que los demás griten, que parezca que no escuchan, que no existes para ellos: nadie puede gritar más alto que el silencio.
(Te escucho mientras escribo, abuela, te escucho…)
Ursula
A propósito de la entrada, y algunos temas/comentarios recientes, entrego estos fragmentos de una charla de Ursula K. Le Guin, titulada Instrucciones de operación o Manual de Instrucciones (The operating instructions), que aparece recogida en su libro Las palabras son mi asunto (Words are my matter):
En (Norte)América la imaginación es vista generalmente como algo que podría ser útil cuando se rompe el televisor. La poesía y el teatro no guardan relación con la política práctica. Las novelas son para estudiantes, amas de casa y aquellos que no trabajan. La fantasía es para niños y gentes primitivas. La educación es para que se pueda leer el manual de instrucciones. Yo pienso que la imaginación por sí misma es la herramienta más útil que la humanidad posee. Derrota al pulgar oponible. Yo puedo imaginarme viviendo sin pulgares, pero no sin mi imaginación.
Escucho voces coincidiendo conmigo. “Sí, sí”, exclaman. “La imaginación creativa es un extra tremendo para los negocios. Nosotros apreciamos la creatividad, la recompensamos.” En el mercadeo, la palabra creatividad ha venido a significar generación de ideas aplicables como estrategias prácticas para incrementar las ganancias. Este reduccionismo ya lleva tanto tiempo ocurriendo que la palabra creativo difícilmente pueda degradarse más. Yo no la uso ya, habiéndola cedido a capitalistas y académicos para que la abusen como quieran. Pero no podrán tener a imaginación.
Imaginación no es un medio para hacer dinero. No tiene espacio en el vocabulario de la rentabilidad. La imaginación no es un arma, aunque todas las armas tienen su origen en ella y sus usos o no usos dependen de ella, como con cualquier otra herramienta y su empleo. La imaginación es una herramienta esencial de la mente, una manera fundamental de pensar, un medio indispensable para llegar a ser y permanecer siendo humanos.
(…) Los niños tienen imaginación para empezar, como tienen cuerpo, intelecto, capacidad para el lenguaje: atributos esenciales para su humanidad, cosas que necesitan aprender cómo usar, cómo usarlas bien. Tal enseñanza, entrenamiento y práctica debe comenzar en la infancia y continuar toda la vida. Los jóvenes seres humanos necesitan ejercicios de imaginación tanto como necesitan ejercitarse en todas las habilidades básicas del vivir, corporales y mentales: para crecer, por salud, por suficiencia, para la dicha. Y esta necesidad continúa mientras la mente esté viva.
Cuando a los niños se les enseña a escuchar y aprender la literatura central de sus pueblos, o en las culturas con escritura, a leer y entender lo que leen, la imaginación consigue una buena parte del ejercicio que necesita.
Nada más hace tanto por la mayoría de las personas, ni incluso las otras artes. Somos una especie palabrera. Las palabras son las alas con las que vuelan tanto el intelecto como la imaginación. La música, las danza, artes visuales, manualidades de todo tipo, son todas centrales al desarrollo humano y al bienestar, y ningún arte o destreza es jamás inútil aprendizaje; pero para entrenar la mente a que despegue de la realidad inmediata y luego vuelva a ella con un nuevo entendimiento y fortaleza, nada iguala a historias y poemas.
(…) Lo que un niño necesita, lo que necesitamos todos, es encontrar algunos otros que imaginaron la vida siguiendo líneas que cobran sentido para nosotros y dejan cierta libertad, y escucharlos. No oír pasivamente, sino escuchar.
Escuchar es un acto comunitario, que toma espacio, tiempo y silencio.
Leer es una manera de escuchar.
martes, 10 de diciembre de 2019
Giordan, Fromm, Darwin, Martí
En relación con el comentario de Giordan a las 4:41:
Creo que has usado, (¿quizá inconscientemente, conciencia autoritaria en términos de Fromm?), varias de las argucias de “los enemigos de verdad”. Si de desobediencia civil se tratara, Fromm habría usado otros nombre y ejemplos en su libro. Ni Thoreau, ni Tolstoi, ni Gandhi, ni Martin Luther King son mencionados una sola vez en el libro. No recuerdo ni siquiera los términos desobediencia civil. Ese primer capítulo habla en un contexto particular de una posibilidad particular. Lo cito: “Si la humanidad comete un suicidio será porque las personas obedecerán a quienes les ordenarán apretar los botones letales, porque obedecerán las arcaicas pasiones de miedo, odio y codicia...”.
Si de estrategia de desobediencia civil se tratara, habría que ver quien ha orquestado la larga desobediencia civil de los cubanos que, como hormiguitas, han ido socavando el control del estado y los valores de la República, convirtiendo lo que se llama robo y hurto en “lucha” y “resolvedera”, y el culto a la dignidad, el decoro y la honestidad, en doble moral, simulación, no buscarse ni meterse en problemas, evitar pensar o “romperse el coco” con “lo que no tiene arreglo”.
Fromm no habla de desobediencia individualista y falaz tampoco. Habla de que en última instancia todo pasa por la actitud de un individuo y su conciencia, y de que hay circunstancias en que un poder, cualquiera que sea su estructura o su manifestación (una ley, una orden, una costumbre, moda o tendencia social) inducirá al hombre o la mujer a hacer algo que va contra la esencia de lo humano, contra la voz que esa persona está escuchando en su interior y que le dice que debe hacer otra cosa mejor, pero que hacer eso que le dicen que haga (sea una persona, la costumbre, etc), al individuo le resultará más fácil, acostumbrado como está a obedecer, condicionado como está para obedecer, temeroso como está de desobedecer, de “señalarse”, de sentirse aislado o distinto. Ese individuo puede ser el maestro que se niega a repasar exclusivamente lo que saldrá al día siguiente en la prueba para mejorar la promoción, o el director que se niega a sancionar al maestro con peor promoción porque es el único que no “repasa” el día antes la prueba; o el periodista que se niega a sesgar los vericuetos de su noticia para evitar el conflicto editorial, o el director del medio que se niega a expulsar al periodista “conflictivo que le hace el juego al enemigo”; o el médico que decide que no va a falsear hojas de cargo para embellecer los números; o el policía que decide que no va a intimidar; y así sucesivamente casi hasta el infinito. Es de lo que habla Fromm al final del ensayo cuando pone el ejemplo, un ejemplo límite, del caso de Eichmann. Nosotros podríamos llegar a formar parte de la abominación obedeciendo. La Revolución y la Nación, no han llegado a este punto solas, sin que incida en el curso el actuar de cada uno de nosotros. Hoy somos críticos de cosas que ayer tolerábamos o apenas percibíamos. Y ahora simplemente muchos decimos no a algunas de esas cosas, con la esperanza de que no sea tarde, con la confianza de que es tiempo aún para salir airosos de esta parte del río.
En cualquier autor unas cosas son mejores que otras, unas son más pertinentes en determinadas circunstancias que otras. La luz con que son proyectados puede beneficiarlos o no. Cito algunos fragmentos del Fragmento 296 del tomo 22 de las obras completas de José Martí, donde se lee:
“Tras las épocas de fe vienen las de crítica. Tras las de síntesis caprichosa, las de análisis escrupuloso. Mientras más confiada fue la fe, más desconfiado es el análisis. Mientras mayor fue el abandono de la razón, con más atrevimiento y energía luego se emplea. De nada nos vengamos nunca tan completamente como de nosotros mismos.”
“...pero no se dé a otro, como cosas que estorban, las riendas de nuestro pensamiento y albedrío, a que por nosotros las mueva, y a su sabor nos guíe y ensille; porque si se usa mal de ellas, como hacen siempre los que se ven con muchas bridas en las manos, habremos naturalmente de dar cuenta del empleo de las riendas que nos fueran dadas por Naturaleza para nuestro propio uso.” “Pero el que se aísla en la contemplación del detalle corre riesgo de incapacitar su mente para la comprensión y penetración del conjunto: como de estudiar en un solo punto la analogía universal ha surgido, como consagración incompleta de una verdad que el Universo publica, la teoría darwiniana (…) viene casi a cuento, (...) que los que a tales petimetres viesen (nota mía: se refiere a una escena de hombres caminando que el describió previamente), no creerían con los darwinianos pacotilleros, que el hombre viene del mono, sino que va a él.”
lunes, 9 de diciembre de 2019
fragmentos de Martí
OC 22, fragmento 296, pg 199.
Tras las épocas de fe vienen las de crítica. Tras las de síntesis caprichosa, las de análisis escrupuloso. Mientras más confiada fue la fe, más desconfiado es el análisis. Mientras mayor fue el abandono de la razón, con más atrevimiento y energía luego se emplea. De nada nos vengamos nunca tan completamente como de nosotros mismos.
...pero no se dé a otro, como cosas que estorban, las riendas de nuestro pensamiento y albedrio, a que por nosotros las mueva, y a su sabor nos guie y ensille; porque si se usa mal de ellas, como hacen siempre los que se ven con muchas bridas en las manos, habremos naturalmente de dar cuenta del empleo de las riendas que nos fueran dadas por Naturaleza para nuestro propio uso.
Pero el que se aísla en la contemplación del detalle corre riesgo de incapacitar su mente para la comprensión y penetración del conjunto: como de estudiar en un solo punto la analogia universal ha
surgido, como consagración incompleta de una verdad que el Universo publica, la teoría darwiniana: que todo esto, si se recuerda bien los petimetres de brazos en punta que nos han dado motivo a esta disertación viene casi a cuento, y es la explicación de toda ella, nacido de habernos asaltado el pensamiento de que los que a tales petimetres viesen, no creerían con los darwinianos pacotilleros, que el hombre viene del mono, sino que va a él.
fragmento 297, pg 200.
Tras las épocas de fe vienen las de critica.-El hombre, avergonzado de haber dejado mucho tiempo sin ejercicio sus facultades. se encarniza en su empleo; y de haber causado con su abandono que se las desdeñaran, se revuelve y entra en orgullo y miedo, y quiere que sean, y se las tenga, por omnipotentes. Siempre, después de un diosismo excesivo, ha venido en la historia del mundo el diosismo humano. La fiebre de soberbia se calma; los dioses convencionales quedan deshechos; pero
el hombre, descontento de sí o cansado, o incapaz dc explicarse por si mismo, o sincero, deja que surja de sí serenamente, como un aroma, el confuso y deleitoso espíritu de Dios que le dio vida; que apretado por los aires, a los vapores y luces de la Naturaleza, con el de los demás hombres, condensa el Dios nuevo. La razón, como un soldado leal, depone las armas después de la victoria en el altar impalpable e invisible de lo maravilloso.
fragmento 2, pg 12.
Y si a los esp., por ser españoles, los ataco, mi padre saldría de la tumba, y me diría: parricida.-
Pero el mal gobierno, la opresión, la ignorancia en q. vivimos, la miseria moral a q. se nos condena, esto ¡padre mio! no eres tú, eso no es España, sino otro país; eso es infamia y abominacíon, y dondequiera que lo encontraras lo has de acabar.
Tras las épocas de fe vienen las de crítica. Tras las de síntesis caprichosa, las de análisis escrupuloso. Mientras más confiada fue la fe, más desconfiado es el análisis. Mientras mayor fue el abandono de la razón, con más atrevimiento y energía luego se emplea. De nada nos vengamos nunca tan completamente como de nosotros mismos.
...pero no se dé a otro, como cosas que estorban, las riendas de nuestro pensamiento y albedrio, a que por nosotros las mueva, y a su sabor nos guie y ensille; porque si se usa mal de ellas, como hacen siempre los que se ven con muchas bridas en las manos, habremos naturalmente de dar cuenta del empleo de las riendas que nos fueran dadas por Naturaleza para nuestro propio uso.
Pero el que se aísla en la contemplación del detalle corre riesgo de incapacitar su mente para la comprensión y penetración del conjunto: como de estudiar en un solo punto la analogia universal ha
surgido, como consagración incompleta de una verdad que el Universo publica, la teoría darwiniana: que todo esto, si se recuerda bien los petimetres de brazos en punta que nos han dado motivo a esta disertación viene casi a cuento, y es la explicación de toda ella, nacido de habernos asaltado el pensamiento de que los que a tales petimetres viesen, no creerían con los darwinianos pacotilleros, que el hombre viene del mono, sino que va a él.
fragmento 297, pg 200.
Tras las épocas de fe vienen las de critica.-El hombre, avergonzado de haber dejado mucho tiempo sin ejercicio sus facultades. se encarniza en su empleo; y de haber causado con su abandono que se las desdeñaran, se revuelve y entra en orgullo y miedo, y quiere que sean, y se las tenga, por omnipotentes. Siempre, después de un diosismo excesivo, ha venido en la historia del mundo el diosismo humano. La fiebre de soberbia se calma; los dioses convencionales quedan deshechos; pero
el hombre, descontento de sí o cansado, o incapaz dc explicarse por si mismo, o sincero, deja que surja de sí serenamente, como un aroma, el confuso y deleitoso espíritu de Dios que le dio vida; que apretado por los aires, a los vapores y luces de la Naturaleza, con el de los demás hombres, condensa el Dios nuevo. La razón, como un soldado leal, depone las armas después de la victoria en el altar impalpable e invisible de lo maravilloso.
fragmento 2, pg 12.
Y si a los esp., por ser españoles, los ataco, mi padre saldría de la tumba, y me diría: parricida.-
Pero el mal gobierno, la opresión, la ignorancia en q. vivimos, la miseria moral a q. se nos condena, esto ¡padre mio! no eres tú, eso no es España, sino otro país; eso es infamia y abominacíon, y dondequiera que lo encontraras lo has de acabar.
Fromm... on disobedience
Lo que sigue es una traducción de la mayor parte del ensayo de Erich From “La desobediencia como un problema psicológico y moral”, de 1963, que luego ha sido publicado, junto a otros tres ensayos, como parte de un libro titulado Sobre la desobediencia. Un segundo ensayo de 1967, Profetas y sacerdotes, que también se integró en dicho libro, comienza diciendo: Puede decirse sin exageración que nunca estuvo el conocimiento de las grandes ideas producidos por la estirpe humana tan difundido como hoy, y nunca han sido dichas ideas menos efectivas de lo que hoy son.
<<La historia humana comenzó con un acto de desobediencia (según mitos hebreo, griego…etc), y no es improbable que sea terminada por un acto de obediencia. El hombre ha continuado evolucionando por actos de desobediencia. El hecho es que, mientras vivimos técnicamente en la Edad Atómica, la mayoría de los seres humanos aún vive, emocionalmente, en la Edad de Piedra. Pero no quiero decir que toda desobediencia es una virtud y toda obediencia un vicio. Tal visión ignoraría la relación dialéctica entre ambas. Cuando los principios de obediencia o desobediencia son irreconciliables, el acto de obediencia a uno constituye necesariamente un acto de desobediencia al otro. Todos los mártires de fe, de libertad o ciencia, han tenido que desobedecer a quienes querían acallarlos para obedecer sus propias conciencias, las leyes de la humanidad y de la razón. Si un hombre solo puede obedecer y no desobedecer es un esclavo, si solo desobedece y no obedece es un rebelde (no un revolucionario) que actúa por ira, despecho, resentimiento y no en nombre de una convicción o principio.
Para evitar confusión de términos debemos hacer precisiones importantes. Obediencia a una institución, poder o persona constituye sumisión, implica la abdicación de la autonomía y la aceptación de una voluntad o juicio ajeno en lugar del propio (obediencia heterónoma). Obediencia a mi propia razón o convicción es un acto de afirmación, cuando los sigo, soy yo mismo, pues mis juicios y convicciones son parte de mí (obediencia autónoma).
La afirmación de que la obediencia a otro es ipso facto sumisión debe ser aclarada. Debemos distinguir entre autoridad racional e irracional. Un ejemplo de autoridad racional es la del maestro sobre el alumno. Los intereses de ambos están alineados. Un ejemplo de autoridad irracional es la del amo y el esclavo, sus intereses son antagónicos, pues lo que es ventajoso para uno es perjudicial para el otro. La autoridad es racional cuando actúa en nombre de la razón, que, al ser universal, acepto sin sumisión. La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, porque nadie se dejaría explotar si fuese libre de prevenirlo.
La palabra conciencia se puede usar para expresar dos fenómenos diferentes, la conciencia autoritaria, que es la voz internalizada de una autoridad que queremos complacer y tememos contrariar, y la conciencia humanística, voz interior independiente de recompensas y sanciones externas, basada en nuestro conocimiento intuitivo de lo que es humano o inhumano, de lo que conduce a vida y lo que la destruye. La conciencia autoritaria es la que experimenta la mayoría de las personas cuando obedecen su conciencia, es a lo que Freud llamó Superego, la obediencia a un poder externo aun cuando haya sido internalizado. Creo que obedezco mi conciencia cuando en realidad solo me tragué los principios del poder; por ello, por la ilusión de que la conciencia humanística y el Superego son idénticas, la autoridad internalizada es más efectiva que la autoridad exógena. La obediencia a la conciencia autoritaria, igual que toda obediencia a pensamientos ajenos y al poder, tiende a debilitar la conciencia humanística, la habilidad de juzgar por y ser uno mismo.
¿Por qué el hombre es tan dado a obedecer y le cuesta tanto desobedecer? Porque al obedecer me siento seguro y protegido, soy parte del poder que reverencio, lo cual me hace sentir fuerte. No yerro, pues el poder decide por mí, no puedo estar solo, pues vela sobre mí, no puedo cometer pecado porque no me lo permite.
Para desobedecer uno debe tener el coraje de estar solo, errar y pecar. Pero el coraje no basta. Solo si se ha adquirido la capacidad de sentir y pensar por sí mismo puede uno tener el coraje de decir no al poder, de desobedecer. Una persona puede volverse libre a través de actos de desobediencia, aprendiendo a decir no al poder. Mas no solo es la capacidad para la desobediencia la condición de la libertad, la libertad es también la condición para la desobediencia. En realidad, la libertad y la capacidad para la desobediencia son indisolubles.
Hay otra razón por la cual resulta tan difícil desobedecer, decir no al poder. Durante la mayor parte de la historia humana la obediencia se ha identificado como virtud y la desobediencia con el pecado. La razón es simple: durante la mayor parte de la historia unos pocos han gobernado sobre muchos. Esta regla se hizo necesaria por el hecho de que solo había suficiente de lo bueno de la vida para unos pocos, y solo las migajas quedaban para los muchos.
El caso de Adolf Einchmann es simbólico y su significación trasciende aquella que ocupaba a sus acusadores en Jerusalén. Eichmann es el símbolo del hombre de la organización (nota del traductor: acaso cuadro seria la traducción más apropiada en este caso), del burócrata alienado para quien los hombres mujeres y niños sean vuelto números. Él es un símbolo de todos nosotros. Lo más aterrador acerca de él es que luego que la historia se contase en sus propios términos, él pudo, en perfecta buena fe declararse inocente. Está claro que si el estuviese otra vez en la misma situación haría lo mismo de nuevo. Y nosotros también lo haríamos -y nosotros también lo hacemos. El hombre de la organización ha perdido su capacidad de desobedecer, incluso no se percata del hecho de que obedece. En este punto de la historia, la capacidad de dudar, de criticar y de desobedecer puede ser todo lo que se interpone entre un futuro para la humanidad y el fin de la civilización. >>
domingo, 8 de diciembre de 2019
circulando al cuadrado
Politica de cuadros, y cuadros. Es la euclideana geometria que necesitamos reformular para nuestra redonda realidad. No Habra adelanto mientras se sigan reproduciendo-clonando los cuadros utilizando el metodo en vigor. Sube a mi nivel el que es como yo, y a veces, peor que yo (el que hace sombra se va, valida la sabiduria popular). Para llegar a ml nuevo nivel hay que probarlo… tareas, misiones, donde mas que nada se le adiestra en la manera en que se espera que responda y se comprueba que sigue los mismos metodos. Los criterios de idoneidad del seleccionado no incluyen su relacion con la rama, su creatividad, su inteligencia, su cultura, su honestidad. Se priorizan otros rasgos, fingibles, imitables, como la obediencia-incondicionalidad, la comunalidad, la intransigencia… Habra que abrir espacio a la espontaneidad, a la gente contestataria y que no tenga compromisos con lo ya establecido-aprendido, de la periferia al centro, con enfoques renovadores, no con experiencia profundizando el trillo. Es de las medidas verdaderamente salvadoras, no economicas, sino politicas. Si los superseleccionados, superavalados, superprobados, por comisiones de comisiones de cuadros y candidaturas, han errado, por que no admitir y permitir que puedan errar o acertar otros? Por miedo y por cerrazon y por comodidad. Que el compromiso sea no con la comison que los aprueba, con los supero-cuadros que los admiten en las ascendentes esferas, sino con las personas que los miran con renovada esperanza, con sus propias ideas y valores a tono con los del pueblo y de la historia cubana.
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