martes, 11 de agosto de 2020

biología, realismo mágico y voces proféticas

Es una excelente catarsis este artículo (https://jovencuba.com/2020/08/03/la-verguenza/). 

El yo que yo era hace muchos años se siente plenamente identificado en él. Repito esta anécdota: teatro del hospital Fructuoso Rodríguez, allá por el 2012 o 2013 militantes de los hospitales del cinturón de El Príncipe, figuras del buró del PCC de Plaza de la Revolución, una economista explicando los lineamientos como me imagino se explicaría la Biblia en el siglo XII o XIII, "este pendiente, este implementado, este implementándose"; cuando se da la oportunidad de intervenir pregunto "¿y para cuándo veremos los resultados, cuándo nos volveremos a reunir para dictaminar si sirven o no, cuándo volverá a ocurrir un proceso de consulta nacional para evaluar los resultados?". Fue un agrio momento, la economista entre otros absurdos justificativos dijo que los economistas no eran meteorólogos, que ellos no hacían pronósticos. No fui del todo aislado pues un prestigioso Doctor de una generación autorizada (yo estaba en los 30ypico entonces, se levantó a defender la posibilidad de que los jóvenes viésemos las cosas de manera diferente. Era mi duda legítima, ¿cuánto tiempo tendría que pasar esta vez para que se decidiera que habría que volver a rectificar, que más allá del lineamiento 200 harían falta 300 más?

El tiempo político en Cuba se ha vuelto dilatado y dilatable, es el vicio de la costumbre, de vivir sin contestación. Con el periodismo, con los intelectuales, con los análisis, se manifiesta también esta lentitud, en empezar a señalar al mal cuando ya no tiene remedio. Las voces autorizadas necesitan dosis muy altas de evidencia para decidirse a denostar, a expresar un malestar que ya otros más pedestremente habrían avizorado con suficiente antelación. Este es un artículo, como muchos otros, certero pero postrimero, y pido disculpas si parece que intento demeritar a la autora, no es la intención. Solo pretendo llamar la atención sobre un patrón mayor que creo entrever, y el presente artículo me sirve de ejemplo. Claro, comprendo que ahora es posible publicar, hacer circular, ciertos posicionamientos y opiniones que antes habrían costado ostracismo y hasta cárcel. Pero si se continúa actuando en el mismo "tempo" que nuestros políticos, si como ellos, se hace "reacción" a circunstancias externas, activados solo tras el empellón de la realidad, tendremos hermosos análisis de las ventanas endebles después que las haya arrancado el huracán. Siempre se puede decir que es para que no pase otra vez: pero en las vidas de los seres y los pueblos hay circunstancias que no se repiten nunca. Nunca se muere dos veces. Los pueblos condenados a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la faz de la tierra.

La historia de Macondo, de las gentes que lo fundan y lo pueblan, tiene también una lectura política. El caserío se desarrolla como esqueje de una historia mayor, de la cual se convierte en símbolo, poder simbólico que es realzado por su aislamiento geográfico tanto como por su reclusión genética. Sin la voluntad del pueblo y de su gente de convertirse en otra cosa, sin la voluntad explícita de perdurar (solo durando) y asumir todas las acciones que eso conlleva, incluido el respeto al anatema y la voz de los profetas, demasiado satisfechos en sus macondianas esencias y presencia, se cumple un recorrido circular, donde obviamente, el fin ya estaba en el principio, y lo que se escribe y describe apenas alcanza a ocurrir simultáneamente con la decadencia y disolución de gentes, pueblo e historia.

Un grupo humano lo suficiente numeroso como para que el apareamiento garantice que los genes pasen a las generaciones sucesivas casi de modo aleatorio, en el que no actúan fuerzas “espurias” de selección, como las migraciones, que inyectan o extraen individuos poseedores de características específicas, será diverso, heterogéneo, en múltiples grupos de rasgos, por ejemplo, los grupos sanguíneos, la susceptibilidad a determinadas enfermedades, las dimensiones corporales. En cuanto al temperamento, el carácter, la personalidad, también son en mayor o menor grado, influidos por la genética. Así como hay rositas de maíz que o bien por su posición en la sartén o por características intrínsecas, saltan primero, hay individuos que en el grupo reaccionan primero y más vehementemente a determinadas circunstancias del entorno social. La evolución ha perpetuado, sin llevarles a la extinción, a toda una gama de caracteres “especiales” que tienen utilidad para la supervivencia del grupo, aunque resulten incómodos para quienes los poseen. Están aquellos a los que el más pequeño cambio les resulta una amenaza, los que por naturaleza son más dados a cuestionar la autoridad, quienes fantasean… y también sus antónimos superlativos. Si se instauran mecanismos de coerción para que dichos individuos sean silenciados o salgan del grupo se pone en peligro el equilibrio grupal, comprometiendo su capacidad adaptativa. Primero ocurre un desbalance, pues predominarán, sin contrapeso, las conductas opuestas (si seguimos el ejemplo de líneas arriba los confiados, los serviles y los pragmáticos) y segundo, se estarían eliminando determinados genes de la población que a largo plazo harían menos probable la conservación de las características reprimidas (por supuesto que un golpe de dados -cargados- no abolirá el azar).

Lo cierto es que, tanto por realismo mágico, por leyes de la biología, o por pura y simple agudeza, siempre ha habido quienes han avizorado los lodos que nuestras aguas habrían de traer, quienes han sido proféticos en su decir y virtuosos en su hacer. Paulatinamente se va dando, se irá dando, la convergencia hacia esos clamores que no hallaron el momento dispuesto oportunamente para ellos, ni los oídos valientemente cercanos para escucharlos. Dada la nueva oportunidad, la nueva circunstancia, va siendo hora de reconocer que muy poco de nuevo podría tener cualquier análisis, puesto que permanecen casi idénticas las causas de los problemas, las maneras en que se arman y manifiestan los entuertos. Es la hora de proclamar las posibles soluciones, que también han sido esbozadas, adelantándonos a otro periodo de repeticiones y desaciertos que cada vez dejan más exhausta la nación, desbandada en antagonismos cuya meta parece ser alcanzar la ulterior razón y no la ruptura de la trama circular que nos aboca a la extinción, castigados por haber tenido la más bella utopía sobre la faz de la tierra.

En el artículo de LJC, con una buena parte del cual una buena buena parte de los cubanos podría sentirse identificada desde hace muchos años, la autora al concluir proclama:«ni viví de remesas familiares (en la crisis de los 90, aclaración de IAH), hoy tampoco lo haré. Por nada del mundo viviré en Cuba con los dólares de mi familia emigrada. Es una cuestión de dignidad y vergüenza». El artículo ha sido ampliamente celebrado, aparentemente cumple la regla de la cal y la arena, no es la voz de un disidente, de alguien al servicio del "enemigo". Mi pregunta es ¿si todos los cubanos que vive en la isla y tienen familia en el extranjero asumieran esa actitud de "dignidad y vergüenza", acaso no sería el resultado el mismo que si los emigrados y exiliados decidieran no enviar más remesas? La idea de restringir el envío de remesas que preconizan algunos de los líderes en la comunidad cubana en la emigración también, para estos, tiene un fundamento de dignidad y vergüenza, acaso más profundo que los de la autora, en cuanto muchos fueron víctimas directas de atropellos. Este es también un caso de doble rasero y de posible convergencia a ambos lados del océano. De una u otra manera, desde el compromiso y desde la postura que abjura de él, se ha llegado a planteamientos parecidos, porque la circunstancia es la misma y las causas han sido invariables. Solo que aun muchos prefieren hacer la vista gorda y seguir aplaudiendo lo que se grita desde un calvario y negarle mérito a lo que desde la otra ladera del mismo monte se reclama. Los hermanos de la autora del texto de LJC, decidieron emigrar. Aunque la autora cree no hacerlo, indirectamente los juzga, son usados para exponer la opción facilista del que decide salirse del juego a que el gobierno revolucionario convoca. Pero no se trata, de la decisión de todos en ambos casos, irse o quedarse, de una selección totalmente libre de consecuencias puramente espirituales. Algo más profundo también informa y es conformado a partir de la disyuntiva que cada cual resuelve a su manera. Por diferencias de caracteres, de ciertas circunstancias, unas rositas saltaron primero que otras en la sartén, unos tenían que esperar 30 años para la catarsis, para pedir razones públicamente, y otros menos. Ella esperó a la apertura de la mano férrea controladora del pensamiento y su expresión, en un espacio aún singular y azaroso, sin garantía de resultados, mientras los otros escogieron un camino obvio o explorado, de resultados quasi-seguros, para expresar el mismo malestar. Si se sigue premiando el camino lento, la opción discreta, el aplaudido compromiso, el ciclo se hará aún más largo, y el daño irrestañable, un efecto que también fue potenciado mientras se continuó estimulando o permitiendo la salida de cubanos, sobre todo esos más incómodos para el régimen en los momentos más álgidos, desterrando selectivamente los temperamentos, caracteres, "inflamables", menos dispuestos al silencio, la aceptación, la relativización o la adaptación a las condiciones de vida bajo el autoritarismo, también necesarios para el equilibrio social y la evolución del grupo. 

lunes, 1 de junio de 2020

tres discursos

Yo era pionero y él dirigente de la juventud en una actividad pioneril.. yo era miembro de la FEU y él secretario del pcc… yo era especialista y él ministro del MES…. mi padre fue su profesor… él, su más encumbrado alumno, al cual algunos ya le detectaban tempranamente el ímpetu presidenciable. En todos esos años yo crecí, la vida me puso retos, me hizo tomar decisiones, llevándome por caminos insospechados, lanzando al carajo mi zona de confort. A él la vida lo fue enclaustrando en una monotonía, en una anuencia hacia los superiores, en una arrogancia desde la cual ningún súbdito puede ser el iluminado, pues la luz siempre viene de arriba. Lo que ahora él pueda proclamar como solución, él lo rechazó cuando le fue dicho en los 90, sembró duda ideológica sobre aquellos que no le parecían del todo incondicionales a los despropósitos del momento. Es un hombre sin cabeza propia, atenazado en la horquilla de las circunstancias. Si nadie más, como le parece a uno de los foristas, asoma una mejor cabeza, es porque hay todo un aparato para cercenarlas, para darles tapabocas y mostrarles la puerta de salida por atreverse a pensar, y pensar mejor que los que han sido seleccionados por su monocorde actitud. Si él quisiera cambiar el meollo de nuestra involución como sociedad empezaría diciendo que hay que cambiar el modo en que se hace política y se selecciona a quienes hacen la política, buscaría y aseguraría el apoyo del pueblo y de buena parte de la comunidad internacional distanciándose del modelo estatista de estado, que cercena la libertad de expresión y coarta la iniciativa individual. Con tres discursos de cara a la gente tendría para echar a un lado a los militarotecnócratas, a los viejos acomodados del aparato ideológico y a las huestes del ministerio de vigilancia del pensamiento y el valor. 
En el primero le tendría que decir al pueblo sin ambages que el país está muy mal 1) porque ha sido mal conducido económicamente en medio del asedio norteamericano, con estrategias voluntaristas, dependentistas y tremendistas, 2) porque se ha sembrado división por motivos geográficos y políticos entre los cubanos,  3) porque se ha desconfiado de la capacidad de todos para el autogobierno, adulterando las vías democráticos de participación y predeterminando la elección de los decisores mediante mecanismos monárquicos, demagógicos y clientelistas  que priorizan como criterios de selección la no-competencia (sumisión, lealtad, no confrontación) y la¨pureza¨ ideológica, por sobre los talentos para la solución creativa y eficiente de los problemas, 4) porque se ha subordinado la salida del subdesarrollo material al facilismo de contar con una homogeneidad ideológica y se ha preferido la seguridad paternalista al respeto a la dignidad y la libertad creadoras. 
Un segundo discurso que hable de su deseo de una nación verdaderamente democrática en el que haya balance entre la dignidad de los individuos y la de la patria, en la que estos puedan participar de modo directo en la elección de sus representantes sin ningún mediador de juicio político, que hable de su deseo de la unificación de los cubanos dondequiera que estén y de la vigencia e imprescriptibilidad de sus derechos de nacimiento a lo largo del territorio nacional, convocando a los emigrados a participar en la reconstrucción nacional. Una nación donde se premie el servicio de los diferentes talentos, primero con nada con la ilimitada posibilidad de su ejercicio en cualquiera de los ámbitos de la vida nacional y desde cualquier nivel jerárquico del estado y la sociedad,  este ejercicio solo restringido por principios éticos que tengan como pilares el respeto a la dignidad humana y al arbitrio de la conciencia. Donde los politicos, los decisores, los administradores, los asesores, tengan que prometer y comprometerse, y luego someterse al enjuiciamiento de su desempeño, por parte de superiores y sus subordinados, siendo el pueblo, mediante elecciones, denuncias, manifestaciones, quién ejerce la máxima potestad como único soberano.  
Y un tercero que hable de su deseo de respeto mutuo entre naciones, de reconocimiento de diferencias de cultura, geografía, historia y grado de evolución, pero de fe en la posibilidad de aprendizaje, desarrollo, perfeccionamiento, emulación, desde la particularidad, la construcción de una identidad, minimizando los antagonismos y priorizando la colaboración y la paz.

martes, 26 de mayo de 2020

de Fuenteovejuna, Lope de Vega

Sobre el costo social y psicológico de acostumbrarse a infligir la ley cito a Fuenteovejuna, de Lope de Vega:
Amando, recelar daño en lo amado,
nueva pena de amor se considera,
que quien en lo que ama daño espera
aumenta en el temor nuevo cuidado.
El firme pensamiento desvelado,
si le aflige el temor, fácil se altera;
que no es a firme fe pena ligera
ver llevar el temor el bien robado.

Y, de nuevo, Fuenteovejuna, sobre como es legítimo que los pueblos se defiendan de los delitos que comete la autoridad.
Dice en varias partes, algo que podría resumirse así:
EL INTERROGADOR pregunta: ¿Quién mató al Comendador?
Los del PUEBLOFuenteovejuna responden: Fuenteovejuna
EL INTERROGADOR: ¿Y quién es Fuenteovejuna?
PUEBLO: Todos a una.
Y luego el final reporte del Juez al Rey.
JUEZ:
A Fuente Ovejuna fui
de la suerte que has mandado,
y con especial cuidado
y diligencia asistí.
Haciendo averiguación
del cometido delito,
una hoja no se ha escrito
que sea en comprobación;
porque conformes a una,
con un valeroso pecho,
en pidiendo quién lo ha hecho,
responden: «Fuente Ovejuna.»
Trecientos he atormentado
con no pequeño rigor,
y te prometo, señor,
que más que esto no he sacado.
Hasta niños de diez años
al potro arrimé, y no ha sido
posible haberlo inquirido
ni por halagos ni engaños.
Y pues tan mal se acomoda
el poderlo averiguar,
o los has de perdonar,
o matar la villa toda.
(…)
REY
Pues no puede averiguarse
el suceso por escrito,
aunque fue grave el delito,
por fuerza ha de perdonarse.

dice Martí...



la autoridad de la razón, lección en El Principito


El Principito, el capítulo 10:
– Majestad – le dijo… – le pido disculpas por interrogarlo…
– Te ordeno interrogarme – se apresuró a decir el rey.
– Majestad… sobre qué reina usted ?
– Sobre todo – respondió el rey, con una gran simplicidad.
– Sobre todo ?
El rey con un gesto discreto señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
– Sobre todo eso ? – dijo el principito.- Sobre todo eso, respondió el rey.
Porque no sólo era un monarca absoluto sino que era un monarca universal.
– Y las estrellas le obedecen ?
– Por supuesto – le dijo el rey. – Obedecen enseguida. No tolero la indisciplina.
Semejante poder maravilló al principito. Si él mismo lo hubiera tenido, habría podido asistir, no a cuarenta y cuatro, sino a setenta y dos, o incluso a cien, o incluso a doscientas puestas de sol en el mismo día, sin tener que correr nunca su silla! Y como se sentía un poco triste por el recuerdo de su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia al rey:
– Quisiera ver una puesta de sol… Tenga la bondad… Ordénele al sol ocultarse…
– Si ordenara a un general volar de una flor a otra como una mariposa, o escribir una tragedia, o convertirse en ave marina, y si el general no ejecutara la orden recibida, quién estaría en falta, él o yo ?
– Sería usted – dijo con firmeza el principito.
– Exacto. Debe exigirse de cada uno lo que cada uno puede dar – prosiguió el rey. – La autoridad se fundamenta en primer lugar en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, hará la revolución. Yo tengo el derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.

hurto y sacrificio

Sigo pensando que el caso más estúpido de los «delitos que la ley comete» en Cuba, es el relacionado con la carne de res. Lo que la ley codifica como delitos relacionados con la carne de res, solo son formas eufemísticas para condenar, castigar, punir, al verdadero delito: el ejercicio irrestricto del ganadero de sus derechos sobre su propiedad (privada), la res. El ganadero es pues solo un administrador-peón de los bienes, al servicio del verdadero y único propietario, que para mantener el control monopólico, codifica como delito cualquier ejercicio de posible competencia. La espiral de ineficiencia en que cae este propietario absoluto, «laRevolución-elPueblo», le impide la cabal satisfacción de las necesidades que empujaron a nuestros antepasados a la domesticación del ganado. Como las necesidades siguen siendo las mismas, el ganado sigue siendo apto para satisfacerlas, y además existe el plus de que ya están domesticados tanto el ganado como el ganadero, «elPueblo-laRevolución», empieza a ejecutar un programa alternativo de esquizoide autofagia, Buscando el aumento del número de cabezas, de leche, de carne, de cueros, lo que se logra es el aumento de la población penitenciaria (con impactos económicos negativos también) y el irrespeto a la ley (otro impacto negativo mas). Los administradores-oráculos de la voluntad última de «laRevolución-elPueblo» no dan su brazo a torcer, siguen torciendo el de los otros, empeñados en tener razón y construir una geometría alternativa, émulos de Lobachevski, cimentada en la refutación del axioma einsteniano de que es imposible hacer cada vez lo mismo y esperar resultados diferentes. El asunto es que después que ha pasado un cierto tiempo de maleficencia se llega a la bancarrota y entonces los insistentes, los que mantienen la línea trazada, ya no pueden cambiar de palo pa rumba por varios motivos. Primero hay una incapacidad biológica, Ellos mismos seguirán mismamente siendo solo Ellos y Ellos solos, y los que no son Ellos, mucho se les parecen, al haber sido seleccionados, como novillos o tulipanes, según la expresión conductofenotípica diferenciada de los rasgos salientes de sus creadores, en un prolongado experimento genético-ideológico digno del planeta Arrakis: miopía ética que les permita confundir al ganadero con el ganado, a «laRevolución-elPueblo» con ellos mismos y a sus superiores con Dios. Y segundo, porque no es un tema sencillo como entrar o no entrar a un hotel, poder tener o no una línea de teléfono celular… hay memoria acumulada en las partes ejecutivas de «laRevolución-elPueblo», en los órganos, las extremidades, los miembros, se han acumulado vidas tronchadas, familias heridas, horas infinitas de inútiles trabajos… porque alguien conocido, el amigo, el padre, el hermano, el hijo, cometió un delito o padeció debido a la dificultad impuesta al consumo de la carne de la res. Hay una mitología popular que dice que las personas en Cuba valen menos que las reses y que considera un acto liberador darle una mordida a la «prohibida» manzana. Bien lo vale a pesar de la ira del dueño y señor… pues acaso ¿no es «elPueblo-laRevolución el dueño y señor?. Los inventores del «Método único de desabastecimiento ordenado de las Casillas,» necesitan dejar que pase el tiempo y la gente olvide, las heridas duelan menos, la confusión sea mayor y los rostros cambien, para poder decir ellos mismos donde dije «digo», digo «Diego» y entonces poder abrir las rejas de las cárceles impúnemente, sin que sientan que la celda se abre también para ellos, sin que les salten arriba. Porque cuando lo hagan, y la gente no se lance desaforada a perseguir terneras en los potreros, y empiece a subir el nivel de la leche en las tetas de las vacas y de la carne en la fría barriga de los refrigeradores, ay mi madre, tendrán que aceptar ser autores de una equivocación muy grande y palpable, que no se podría disimular fácilmente, como cuando los cubanos retornaron a los hoteles representando el menos el tercio de los ingresos de la industria, escatimados durante años.. y Ellos no se equivocan. Por eso vuelvo a decir, antes que la racionalidad (o el pragmatismo económico), que es indispensable, no lo niego, se necesita la virtud política, y la razón ética. No se resuelve el problema económico cubano pensando que van a razonar los mismos rectificadores de siempre, porque en algunos asuntos se ha llegado a cotas sin retorno, donde permitirles rectificarse equivale a validar las injusticias. Es necesario además establecer mecanismos para que se renueven los decisores y la manera en que son seleccionados y perpetuados, la cual hasta ahora ha sido detrimental para el progreso social… de alguna manera, las reses atadas a esta noria nos devuelven a un punto, que no es un circulo, sino un «cuadro». Viva la continuidad!

domingo, 10 de mayo de 2020

la cutara

Dónde va el modelo… qué adónde va…?

No está arriba ni está abajo, no es de izquierda ni derecha, ya no es rojo ni es azul…

no es urbano ni es del monte, ni presente ni pasado ni se ve en el horizonte,

qué dónde está?

Se me metió en la cabeza el sonsonete de la canción que parodio mientras veía las opiniones al pie de los posts de algunas personas que respeto, a raíz del artículo del Granma http://www.granma.cu/cuba/2020-05-06/la-bondad-neoliberal-de-los-entusiastas-consejeros-06-05-2020-23-05-55?fbclid=IwAR08tk7alXYG-Qf7zBTWwE-l8bgsB6WGnBSQmpckwr_t99tscs6lxO52GPM

Mi opinión, no de ahora que el capitalismo y el consumismo me pudieran estar lavando el coco, sino de antes, hará unos diez años, cuando me dio por leer el libro “Cuba, la forja de una nación” de Rolando Rodríguez, para repasar la historia de la segunda mitad de nuestro siglo XIX, es que el modelo que se instauró en Cuba no era precisamente soviético, y que en estos años, o desde esos años en que se empezaron a preconizar cambios, no se caminaba hacia un modelo ni chino ni vietnamita. Nuestro modelo seguía siendo el modelo feudal-esclavista de la colonia. Es un modelo esencialmente colonial, caciquista-caudillista, en que hay una metrópoli-centro de poder, que no permite a la masa de cubanos igualdad de derechos en lo político, en lo económico; donde existe lo que en el XIX se denominaba "miedo al negro", miedo a una masa incontrolada, en mayoría demográfica, la cual necesita del amo ilustrado para ser conducida; donde se exacerba el miedo a los cambios pues estos ponen en entredicho quienes detentarán el poder luego de dichos cambios, y se amenaza con, y se siente como amenaza, el cambio de poder porque se asocia con un cambio de metrópoli. Una parte de Cuba colonizó a otra parte, resguardando los derechos de un cierto linaje, y dejando desprotegidos a sus habitantes de segunda, azuzando aún hordas de voluntarios, cubanos contra cubanos; censurando cualquier idea extranjerizante, como las que exaltaron a Céspedes, Agramonte y Martí; con férreo control de aduanas e imprenta, de entradas y salidas; manteniéndose la misma escala de valores monárquicos, con la similitud en los esquemas de repartición de prebendas políticas a los fieles y similares, a los que pertenecen a las castas administrativas o militares. Se quiere una siempre fiel y sumisa Isla de Cuba. Esa que ya no existe, esa que ha cambiado no porque saliera de una reunión del partido el acuerdo, o porque se votara en una nueva constitución, o se discutiera en forma de lineamientos. Sino por el agotamiento de la gente, por el cambio demográfico del tiempo y el exilio, por la presión de las realidades de un mundo cambiante que le arrancó las caretas a los cuentos con que nos mantenían embobecidos. Sino por esos jóvenes inconformes, que dejaron de escuchar, de prestar asunto, que no decían no, pero tampoco decían sí y continuaban a lo suyo, a sobrevivir, y por esos viejos que después que les pasó la vida, perdieron el miedo pues ya sabían que ya estaban muertos, y dejaron de pedir prudencia, o silencio, o disimulo, o paciencia y confesaron que no se habían desvelado tanto para llegar solo a este lento desgaste. Si, Cuba está cambiando, Cuba va a cambiar, Cuba va estar mejor, pero no por el sacrificado compañero del comité central, o el de la esfera ideológica, o el coronel, o el rector, o el administrador, sino a pesar de todos esos funcionarios de la colonia, con toda la voz, pero sin palabras, solo frases hechas y copias de discursos, con todo el celo pero sin la bondad ni la humildad del amor, con toda la fuerza del poder, pero sin la libertad de la razón.