lunes, 1 de junio de 2020
tres discursos
martes, 26 de mayo de 2020
de Fuenteovejuna, Lope de Vega
Amando, recelar daño en lo amado,
nueva pena de amor se considera,
que quien en lo que ama daño espera
aumenta en el temor nuevo cuidado.
El firme pensamiento desvelado,
si le aflige el temor, fácil se altera;
que no es a firme fe pena ligera
ver llevar el temor el bien robado.
Y, de nuevo, Fuenteovejuna, sobre como es legítimo que los pueblos se defiendan de los delitos que comete la autoridad.
Dice en varias partes, algo que podría resumirse así:
EL INTERROGADOR pregunta: ¿Quién mató al Comendador?
Los del PUEBLOFuenteovejuna responden: Fuenteovejuna
EL INTERROGADOR: ¿Y quién es Fuenteovejuna?
PUEBLO: Todos a una.
Y luego el final reporte del Juez al Rey.
JUEZ:
A Fuente Ovejuna fui
de la suerte que has mandado,
y con especial cuidado
y diligencia asistí.
Haciendo averiguación
del cometido delito,
una hoja no se ha escrito
que sea en comprobación;
porque conformes a una,
con un valeroso pecho,
en pidiendo quién lo ha hecho,
responden: «Fuente Ovejuna.»
Trecientos he atormentado
con no pequeño rigor,
y te prometo, señor,
que más que esto no he sacado.
Hasta niños de diez años
al potro arrimé, y no ha sido
posible haberlo inquirido
ni por halagos ni engaños.
Y pues tan mal se acomoda
el poderlo averiguar,
o los has de perdonar,
o matar la villa toda.
(…)
REY
Pues no puede averiguarse
el suceso por escrito,
aunque fue grave el delito,
por fuerza ha de perdonarse.
la autoridad de la razón, lección en El Principito
El Principito, el capítulo 10:
– Majestad – le dijo… – le pido disculpas por interrogarlo…
– Te ordeno interrogarme – se apresuró a decir el rey.
– Majestad… sobre qué reina usted ?
– Sobre todo – respondió el rey, con una gran simplicidad.
– Sobre todo ?
El rey con un gesto discreto señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
– Sobre todo eso ? – dijo el principito.- Sobre todo eso, respondió el rey.
Porque no sólo era un monarca absoluto sino que era un monarca universal.
– Y las estrellas le obedecen ?
– Por supuesto – le dijo el rey. – Obedecen enseguida. No tolero la indisciplina.
Semejante poder maravilló al principito. Si él mismo lo hubiera tenido, habría podido asistir, no a cuarenta y cuatro, sino a setenta y dos, o incluso a cien, o incluso a doscientas puestas de sol en el mismo día, sin tener que correr nunca su silla! Y como se sentía un poco triste por el recuerdo de su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia al rey:
– Quisiera ver una puesta de sol… Tenga la bondad… Ordénele al sol ocultarse…
– Si ordenara a un general volar de una flor a otra como una mariposa, o escribir una tragedia, o convertirse en ave marina, y si el general no ejecutara la orden recibida, quién estaría en falta, él o yo ?
– Sería usted – dijo con firmeza el principito.
– Exacto. Debe exigirse de cada uno lo que cada uno puede dar – prosiguió el rey. – La autoridad se fundamenta en primer lugar en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, hará la revolución. Yo tengo el derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.
hurto y sacrificio
domingo, 10 de mayo de 2020
la cutara
Dónde va el modelo… qué adónde va…?
No está arriba ni está abajo, no es de izquierda ni derecha,
ya no es rojo ni es azul…
no es urbano ni es del monte, ni presente ni pasado ni se ve
en el horizonte,
qué dónde está?
Se me metió en la cabeza el sonsonete de la canción que
parodio mientras veía las opiniones al pie de los posts de algunas personas que
respeto, a raíz del artículo del Granma
http://www.granma.cu/cuba/2020-05-06/la-bondad-neoliberal-de-los-entusiastas-consejeros-06-05-2020-23-05-55?fbclid=IwAR08tk7alXYG-Qf7zBTWwE-l8bgsB6WGnBSQmpckwr_t99tscs6lxO52GPM
Mi opinión, no de ahora que el capitalismo y el consumismo
me pudieran estar lavando el coco, sino de antes, hará unos diez años, cuando
me dio por leer el libro “Cuba, la forja de una nación” de Rolando Rodríguez,
para repasar la historia de la segunda mitad de nuestro siglo XIX, es que el
modelo que se instauró en Cuba no era precisamente soviético, y que en estos
años, o desde esos años en que se empezaron a preconizar cambios, no se
caminaba hacia un modelo ni chino ni vietnamita. Nuestro modelo seguía siendo
el modelo feudal-esclavista de la colonia. Es un modelo esencialmente colonial,
caciquista-caudillista, en que hay una metrópoli-centro de poder, que no
permite a la masa de cubanos igualdad de derechos en lo político, en lo
económico; donde existe lo que en el XIX se denominaba "miedo al
negro", miedo a una masa incontrolada, en mayoría demográfica, la cual
necesita del amo ilustrado para ser conducida; donde se exacerba el miedo a los
cambios pues estos ponen en entredicho quienes detentarán el poder luego de
dichos cambios, y se amenaza con, y se siente como amenaza, el cambio de poder
porque se asocia con un cambio de metrópoli. Una parte de Cuba colonizó a otra
parte, resguardando los derechos de un cierto linaje, y dejando desprotegidos a
sus habitantes de segunda, azuzando aún hordas de voluntarios, cubanos contra cubanos;
censurando cualquier idea extranjerizante, como las que exaltaron a Céspedes,
Agramonte y Martí; con férreo control de aduanas e imprenta, de entradas y
salidas; manteniéndose la misma escala de valores monárquicos, con la similitud
en los esquemas de repartición de prebendas políticas a los fieles y similares,
a los que pertenecen a las castas administrativas o militares. Se quiere una
siempre fiel y sumisa Isla de Cuba. Esa que ya no existe, esa que ha cambiado
no porque saliera de una reunión del partido el acuerdo, o porque se votara en
una nueva constitución, o se discutiera en forma de lineamientos. Sino por el
agotamiento de la gente, por el cambio demográfico del tiempo y el exilio, por
la presión de las realidades de un mundo cambiante que le arrancó las caretas a
los cuentos con que nos mantenían embobecidos. Sino por esos jóvenes
inconformes, que dejaron de escuchar, de prestar asunto, que no decían no, pero
tampoco decían sí y continuaban a lo suyo, a sobrevivir, y por esos viejos que
después que les pasó la vida, perdieron el miedo pues ya sabían que ya estaban
muertos, y dejaron de pedir prudencia, o silencio, o disimulo, o paciencia y
confesaron que no se habían desvelado tanto para llegar solo a este lento
desgaste. Si, Cuba está cambiando, Cuba va a cambiar, Cuba va estar mejor, pero
no por el sacrificado compañero del comité central, o el de la esfera
ideológica, o el coronel, o el rector, o el administrador, sino a pesar de
todos esos funcionarios de la colonia, con toda la voz, pero sin palabras, solo
frases hechas y copias de discursos, con todo el celo pero sin la bondad ni la
humildad del amor, con toda la fuerza del poder, pero sin la libertad de la
razón.
miércoles, 18 de marzo de 2020
sobre el virus y las coronas
A propósito de 2 (o tres) elucubraciones que he escuchado sobre el virus y las coronas.
He visto artículos diciendo que la presidencia de Trump está acabada por el manejo de la epidemia y su impacto en la economía. No he escuchado aun a ningún norteamericano en mi derredor con una sola queja sobre el manejo de la epidemia, o achacando el impacto negativo en la economía a algo que no fuese el virus, y de hecho, celebran las medidas económicas que se proyectan para amortiguar el impacto (aclaro que vivo en Mississippi, bastión conservador). No digo esto por alabar, ni siquiera por mostrar otra cara de la moneda -estoy viviendo en medio de esta incertidumbre, y honestamente, preferiría estar con mi familia en Cuba- sino como reportando desde el campo de una batalla que me parece se contempla desde los búnkers de la esperanza, del "debería ser", de lo que quisiéramos que fuera, desde las teorías en que se olvida que todos los seres humanos no estamos a la altura de ellas. Mi sensación desde aquí abajo es que todo servirá para un "corrimiento hacia el trumpismo". El hecho de que ya los votantes demócratas se estén decantando por la opción Biden, es una señal de ello. Los estantes vacíos en los mercados, a la mayoría les parece un anuncio de lo que podría venir de triunfar la opción sanderosocialista en las elecciones, pues es lo que siempre han asociado con el socialismo, la simple ecuación de que menos capitalismo trae por resultado más desabastecimiento. Por otra parte, será este gobierno actual en norteamérica el que tendrá que lidiar con la epidemia, no los candidatos desde las tribunas, actualmente virtuales (dada la estrategia preventiva del distanciamiento social). Eso le dará un protagonismo y liderazgo mayor a la Casa Blanca que el que puede conceder cualquier tiempo ordinario. Todo eso, y el hecho de que las epidemias biológicas no son eternas (recuerden a Einstein, eternos solo el universo y la estupidez humana) -las curvas de propagación enlentecida, y aún más la fulminante, pronostican declive de casos para el otoño, el acmé de las campañas electorales- conspira a favor de la “continuidad”. El probable deterioro económico que sobrevendrá ya tiene su chivo expiatorio, que usará muy bien la campaña trumpista; y la gente, sin saber/poder ver más allá de las medidas de rescate instantáneas que les aliviarán los meses corrientes, no juzgarán por lo que pueda acaecer el próximo año para decidir su voto en noviembre. Tendría que alejarse mucho EUA de la norma de lo que ha sido la epidemia en otros países, para que una mayoría castigue en las urnas. Por otro lado campean las teorías conspirativas que ven una acción intencionada detrás de la propagación del virus, la pelota hace su ping-pong entre el contrincante chino y el estadounidense. En su contra los chinos tienen que trataron de silenciar la noticia de la epidemia, metieron preso a uno de los doctores que quiso sonar tempranamente la alarma ( quien falleció con la infección por Covid-19). Los titulares han dicho que es otro Chernobyl. A favor de los EEUU estaría lo mismo que se le critica: falta de tino. Los titulares que se hicieren sustentando dicha teoría de la mala intención norteamericana, tendrán que incluir la palabra idiotez, pues los supuestos creadores del virus carecían de vacunas contra él (un capítulo en esta saga sería el embaraje de Trump por adquirir derechos sobre la alemana); no cerraron las fronteras a tiempo, (el propio presidente Trump y su séquito fueron expuestos tempranamente al contagio en una reunión de donde salió enfermo su hermano gemelo brasileño, Bolsonaro); y el golpe a la economía china que se pretendía como objetivo bioterrorista terminó afectándolos a ellos mismos pues hasta los nasobucos les llegaban de Asia. Considerando que es un virus que resulta más letal en los ancianos, si la idea de los conspiradores era acabar con los viejos, en una gigantesca operación de arquitectura social, ni los más perjudicados ni beneficiados serían China o EEUU, ni sus estrategias de contención han tenido como pilar el darwinismo social, o la estrategia de contención de la epidemia basada en la mitigación, a la que se adscribió tempranamente al parecer el gobierno inglés. Parece ser que la mitigación de la transmisión será el caso obligado de algunos países pobres, en los que la cruda realidad conspira contra las estrategias de supresión basadas en el aislamiento social radical, dados los altos índices de hacinamiento urbanístico; dada la imposibilidad de contar con reservas de alimentos o de prescindir del trabajo diario para ganar el plato que se ha de llevar a la mesa el día siguiente. Sería el escenario cubano, sería la disyuntiva de los gobernantes de Cuba frente a esta epidemia. El aislamiento social en Cuba es harto difícil, el 90% del transporte es público y en condiciones de hacinamiento, las viviendas son pequeñas con numerosos convivientes, casi que el estornudo de una casa salta la tapia del vecino, igual que la mala palabra y el reguetón. Aislar significaría paralizar, y la gente del país vive prácticamente el día a día, no se come sin "luchar" en largas colas el plato diario. Es una decisión amarga, o el coronavirus que vence a los adultos mayores o el hambre y el pánico que vence a todo el mundo. En Cuba nunca la influenza o la gripe han sido problemas, la gente anda con catarro en las guaguas, los trabajos, las escuelas; los brotes ocurren y se convierten en chistes y apodos, la mortalidad por estas causas virales estacionales no asusta ni se propagandiza. Lo peor que tiene este coronavirus, dicho jocosamente desde la perspectiva de nuestra tradición, es la sombría propaganda, su emulativa politización. La gran ventaja está en ser isla, en contar con un sistema de salud unitario y verticalmente organizado, en la experiencia de vivir en gestionamiento constante de crisis, en la existencia de un sistema de medios de comunicación didáctico y unidireccional al cual los cubanos hemos sido educados para escuchar. Con todos estos elementos tienen que haber contado nuestros estrategas, con lo que se debería hacer y con lo que se puede hacer, dadas las condiciones reales. De ahí que puedan surgir nuevas teorías conspirativas a ambos lados del estrecho de la Florida. De un lado dirán que el virus lo engendró la mafiacubanoamericana, para acabar con el turismo y/o con la generación histórica, y del otro, que a Diaz-Canel le cayó del cielo, y por eso anda moroso en escuchar las voces de quienes piden cerrar ya las fronteras, la solución al problema del envejecimiento poblacional. De cualquier manera, en todas partes la epidemia seguirá su curso, hasta chocar con la barrera de la inmunidad, ya sea producida mediante vacunas o por contagio rebasado, y/o de las contingencias ecológicas, pues las estrategias actuales solo pretenden diluir la carga de pacientes que podrían requerir asistencia crítica a la vez. Como ningún país puede darse el lujo de paralizarse largo tiempo...
